Uno de los cuestionamientos principales que se le hizo a este proyecto es que podría exponer a niñas, niños y adolescentes a ser tutelados por progenitores violentos, ya que, en casos de violencia, plantea no interrumpir el régimen de visita hasta que exista una sentencia firme.
En tal sentido, González citó casos reales para referirse a situaciones de abusos que padecen las niñas por parte de sus progenitores u otros integrantes del entorno familiar. "La violación y el abuso sexual en la sociedad moderna existe, y está lo suficientemente permitido para que suceda todo el tiempo. Y funciona tan bien como para que hablar sea demasiado costoso".
Además de posicionarse en contra de esta iniciativa, la militante feminista reivindicó la necesidad de debatir "sobre las paternidades, sobre la justicia, sobre las tenencias" y se puso a disposición del intercambio.
Por otro lado, sugirió aprobar un sistema nacional de educación sexual y educar -en centros de enseñanza-para prevenir el abuso. "Que te enseñen de cuidados y también de goce. Que la sexualidad, algo tan central en la vida de las personas, sea también una reivindicación política". De lo contrario, opinó "estamos dejando de proteger a los que tienen menos posibilidades de hacerlo".