"No va a haber dinero para saneamiento, para reparaciones ni para garantizar agua potable. El gobierno verá cómo lo resuelve, pero alguien tendrá que hacerse cargo. Nosotros lo haremos, pero podrían haber tenido la actitud de dejarle este problema al Frente Amplio. Sobre todo, considerando que nuestra prioridad es el proyecto Casupá", puntualizó.
En este sentido, Pereira remarcó que el Frente Amplio, tras asumir el gobierno, tendrá que buscar soluciones a un panorama financiero complicado en OSE, generado por una decisión que, según él, no responde a una política pública que mejore efectivamente las condiciones del suministro de agua potable en el área metropolitana.
Arazatí vs. Casupá: prioridades en disputa
El proyecto Arazatí ha sido defendido por el gobierno como una solución clave para garantizar el abastecimiento de agua potable en Montevideo y su zona de influencia, especialmente en contextos de sequía. Sin embargo, desde el Frente Amplio se ha argumentado que esta iniciativa tiene un enfoque erróneo y que el proyecto Casupá, que busca ampliar la capacidad del embalse homónimo, es una alternativa más viable y sostenible.
"El proyecto Casupá es la prioridad del Frente Amplio porque responde a un análisis integral de las necesidades hídricas del país. Arazatí no solo es un negocio mal planteado, sino que también hipoteca el futuro de OSE, poniendo en riesgo servicios esenciales para la población", subrayó Pereira.
Con la transición de mando en curso, el futuro de OSE y del suministro de agua potable en Uruguay se encuentra en el centro del debate político, dejando al próximo gobierno del Frente Amplio con el desafío de gestionar un legado que, para Pereira, representa una pesada herencia.