No es una sino un montón las actitudes, pronunciamientos, discursos y actos que han llamado la atención de, al menos, numerosos votantes del Frente Amplio y motivado guaranguerías diversas en la oposición que no tendría que sorprenderse ni de las presiones del imperio ni de las vacilaciones, agachadas, temores y cobardías de los gobiernos que aceptan sumisos la prepotencia imperial, y de las que blancos y colorados son expertos.
No se trata de una visita a un portaaviones y un vuelo en un avión militar norteamericano que pudiera ser justificado por novelería o cholulez. Lo que preocupa es el rumbo de la política exterior. Lo preocupante es la debilidad contumaz de la condena al genocidio criminal e inhumano de Israel en el Líbano, Siria, y Gaza. Es la ausencia de condena a Estados Unidos e Israel ante el ataque a Irán con la matanza de 169 niños en una escuela, miles de civiles y el homicidio del líder religioso Jamenei y casi toda su familia, incluyendo sus pequeños nietos en un bombardeo asesino en su propia residencia.
Lo que hace sufrir es la disposición de Orsi a integrar el Escudo de las Américas, una alianza insólita en que un grupo de presidentes de Latinoamérica aceptan el liderazgo del presidente de EEUU para la lucha contra el narcotráfico en el continente.
Es el silencio frente a los actos de piratería de la Armada de Estados Unidos en aguas internacionales bombardeando lanchas en el mar Caribe o interceptando barcos petroleros en aguas internacionales, la agresión económica y los bloqueos a Cuba y Venezuela, el uso de los aranceles para presionar a países amigos y la prepotencia imperial cuando además adquiere ribetes criminales, violentos, atropellando a los pueblos y gobiernos que pretenden defender sus riquezas, su soberanía y su dignidad.
Lo que preocupa es la actitud cómplice ante el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en una incursión ilegal en Venezuela. Es el silencio frente a la ejecución de sus custodias, es la ausencia de declaraciones frente al asedio a Cuba, el engaño al decir que se habían enviado 20 toneladas de leche en polvo como gesto humanitario humanitario a Cuba, leche que nunca llegó a La Habana. Es la persistencia en mantener abierta la oficina de la ANII en Jerusalén pese al reclamo de la Udelar y el propio Frente Amplio. Es el timorato discurso de Yamandú Orsi en Naciones Unidas y la Cepal. Es la renuencia a firmar una declaración conjunta con Pedro Sánchez, Lula y Claudia Sheinbaum, habiendo cruzado el Atlántico después de idas y venidas para terminar no haciendo nada, para complacer no se sabe a quién.
Podría seguir mencionando hechos o deshechos puntuales u omitiéndolos, asumiendo que estamos en tiempos de comer sapos. Pero es demasiado grave como para dejar pasar esto, conformándonos con que si Fernando Pereira hubiera sido invitado, no hubiera ido.
Debe haber razones, justificaciones y datos que explican lo que está pasando, pero aún peor que todo lo anterior es que, si están ocurriendo estas amenazas o presiones, no se informe a la gente, no se convoque al pueblo, a las organizaciones sociales y al propio Frente Amplio a defender nuestra soberanía, nuestros derechos y nuestra dignidad.
Las cosas por su nombre
Lo del portaaviones es horrible. Un portaaviones no es un instrumento para la defensa sino una plataforma para la agresión. Es además un arma para la guerra y, en este caso, un arma de propulsión nuclear. Su presencia en una región pacífica y desnuclearizada es un acto de prepotencia, y así lo tomó Orsi cuando se avino a visitarlo tal vez con algún disgusto. Pero, como bien dijo Álvaro Padrón, lo que importa es el rumbo, y yo me pregunto cuál es el rumbo, el europeísmo, la OTAN, la política exterior del Pentágono, Trump o Von der Leyen.
Aclaremos cuál es el rumbo, porque los frenteamplistas tenemos derecho a saberlo. El presidente reivindica su independencia de la fuerza política y nosotros queremos saber si la política exterior del Gobierno es la que el programa, la historia y la conducta del Frente Amplio han tenido en sus 50 años de historia, o una nueva que está condicionada por las presiones y la prepotencia de la gran potencia regional.
A mi entender, lo que está pasando no tiene una justificación. No puede serlo la libertad del presidente a ignorar la voluntad de los que lo votaron ni la conveniencia de nuestros intereses ante la amenaza, las presiones o la extorsión del imperio.
Lo que se está haciendo es horrible, es un menosprecio al Frente Amplio, su programa, su acta fundacional, su militancia y su historia.
Si es un giro táctico que supone la necesidad de caminar de rodillas para conformar al imperio, creo que el Frente Amplio y los frenteamplistas no estamos de acuerdo. Si el MPP lo respalda, tendrá que asumir las consecuencias.
Si votamos engañados o incrédulos, es terrible la desilusión. Lo que nos conviene es ser un país digno, un estado soberano, un pueblo informado de que estamos siendo presionados y extorsionados si es que lo estamos.
Si estamos siendo amenazados, si estamos en peligro, si nuestra dignidad como nación está cuestionada y se nos está obligando a tomar actitudes y tener gestos que no deseamos, tenemos que saberlo, nuestro pueblo tiene que saberlo, nuestras Fuerzas Armadas tienen que saber que hay un gobierno que está dispuesto a resistir. Y nosotros, los frenteamplistas de toda la vida, tenemos que saber a dónde nos lleva este rumbo.
La del estribo
En la mañana del jueves veo que el señor Fuentes hizo llegar a Búsqueda los nombres de algunos jerarcas que acompañaron a Orsi en su visita al portaaviones yanqui, destacando la presencia de un funcionario de segunda línea de la Intendencia de Canelones, que además es comunista. Parece obvio, pero hay que mencionar que el único que decidió ir es el presidente Orsi; los demás acompañaron, y algunos hasta cumplieron con sustituir a algunos otros que prefirieron no ir, como la ministra de Defensa, Sandra Lazo, y el intendente de Canelones, Francisco Legnani, que faltaron al convite aludiendo a compromisos contraídos con anterioridad.