Sin embargo, Lacalle Pou apareció 24 horas y los cuestionamiento en las redes sociales no se hicieron esperar. El presidente llamó a una conferencia de prensa para anunciar que el Estado uruguayo finalmente tiene la propiedad del águila del acorazado nazi Graf Spee y que el artista Pablo Atchugarry la transformará en una escultura de una "paloma de la paz".
Sobre el acto de las Muchachas de Abril, se limitó a decir: “el Estado uruguayo cumplió con la sentencia, eso desde el punto de vista institucional es lo importante”, en referencia al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que determinó, entre otros puntos, la realización de dicho acto reparatorio. Inentendible, inexplicable, pero así son las cosas.
El águila
El presidente de la República Luis Lacalle Pou convocó este viernes a una conferencia de prensa para anunciar que el artista plástico Pablo Atchugarry convertirá el águila nazi del Graf Spee en una escultura de una paloma.
"Hace tres años se nos ocurrió que ese símbolo de violencia podría sufrir una transformación virtuosa de símbolo de unión y paz como es una paloma", dijo el mandatario en conferencia de prensa.
Desde el gobierno se le propuso a Atchugarry que en caso de que finalmente el Estado quedara con la propiedad del águila se pudiera proceder a hacer la transformación, algo que finalmente sucedió. "Pablo aceptó enseguida", enfatizó el presidente.
Esta pieza, junto a otras, fue rescatada en el año 2006 por un equipo liderado por el buzo Héctor Bado y el empresario Alfredo Etchegaray.
Su exhibición pública generó una fuerte polémica y por algunos días la esvástica fue tapada mientras toda la estructura (el águila) se mostraba al público en un hotel de Montevideo. Finalmente se guardó y no volvió a exhibirse durante años.
En los años siguientes hubo un debate entre el Estado y los promotores privados que sacaron del agua los restos del Graf Spee para vender esos objetos, entre ellos el águila con la cruz esvástica, símbolo del régimen nazi.
Los privados reclamaban un acuerdo con la Armada Nacional, a través del Ministerio de Defensa, que habilitaba la venta de todo lo extraído del agua dividiendo las ganancias en partes iguales.
En el segundo gobierno de Tabaré Vázquez el Ministerio de Defensa inició una ronda de contactos políticos para decidir qué hacía con el águila y la esvástica. Esos contactos incluyeron al gobierno de Alemania, que pidió no vender la estructura para evitar que cayera en manos de grupos que reivindican el nazismo.
La venta del águila que sujeta la esvástica con sus garras nunca se concretó y los privados iniciaron una demanda judicial al Estado. Obtuvieron dos fallos a favor, en primera y segunda instancia, en 2019, pero luego el Estado presentó un nuevo recurso, ya en el actual gobierno de Lacalle Pou, en el 2021.
Ahora, en junio de 2023, el presidente anuncia que le encargó al escultor uruguayo Pablo Atchugarry la adaptación del águila y la esvástica.
Las críticas sobre el anuncio del presidente no se hicieron esperar. En redes sociales muchos cuestionaron a Lacalle Pou por no concurrir al acto de las Muchachas de Abril y por querer cambia un símbolo histórico. Mientras en otras partes del mundo se conservan campos de concentración para demostrar el horror de esa época, el gobierno uruguayo quiere cambiar el águila nazi por una paloma.