La respuesta del excomandante no tuvo precisamente diplomacia. “De tanto denunciar a la casta, usted está recurriendo a sus peores prácticas”, le espetó Salle a Manini. Y fue más lejos: lo acusó de repetir una mentira insinuada por el ministro de Trabajo, Juan Castillo, y sostuvo que eso lo dejaba “a la altura de un felpudo”.
La frase revela algo más interesante que el insulto de ocasión: la disputa por los cargos está empezando a modificar las fronteras entre quienes se presentaron como outsiders del sistema político.
Cabildo Abierto llegó a 2019 como una fuerza disruptiva, con un discurso fuertemente crítico de los partidos tradicionales. Cinco años después, su peso electoral cayó de manera drástica y el partido quedó reducido a una representación parlamentaria mucho menor. En ese nuevo escenario, Manini necesita preservar capacidad de negociación. Salle, que consiguió irrumpir en Diputados con Identidad Soberana en 2024, busca ocupar ahora parte de ese espacio de protesta que antes monopolizaba Cabildo.
No es casual que el cruce ocurra precisamente alrededor de la Rendición de Cuentas y de la negociación parlamentaria. En julio, el Frente Amplio ya había anunciado que negociaría con Cabildo e Identidad Soberana para conseguir los votos necesarios en Diputados.
Manini sostiene que Cabildo vota según sus convicciones y no como parte de un intercambio de favores. Salle parece dispuesto a vigilar cada movimiento de su antiguo competidor por el voto antisistema.
En el medio están las embajadas
Pero más allá de las declaraciones, la discusión tiene una dimensión muy concreta: quién ocupa los cargos que el Poder Ejecutivo debe negociar para conseguir apoyos parlamentarios. Juan Castillo ya había cuestionado públicamente la situación con una frase que encendió la polémica: “Conseguir dos votos ahora te va costando embajadas”.
La polémica, por ahora, se juega a los gritos por X entre Manini y Salle.