El despliegue policial comenzó este viernes con patrullajes preventivos en los alrededores del Campeón del Siglo, el Estadio Centenario y el Gran Parque Central, además de las sedes sociales y ciudades deportivas de ambos clubes.
El domingo, el operativo propiamente dicho comenzará a las 11:30, con patrullajes y controles preventivos en distintos puntos de Montevideo y sus alrededores. También se realizarán controles e inspecciones en ómnibus del transporte urbano y suburbano.
La seguridad dentro y en los accesos al Campeón del Siglo estará reforzada por efectivos de la Jefatura de Policía de Montevideo y de la Guardia Republicana, que dispondrá además de equipos K9 para detectar elementos no autorizados.
Las personas que concurran al estadio serán sometidas a registros y controles de espirometría. El objetivo es impedir el ingreso de objetos prohibidos y prevenir situaciones que puedan derivar en incidentes antes, durante o después del encuentro.
Del operativo participarán efectivos de las Jefaturas de Policía de Montevideo, Canelones, Maldonado y San José, además de la Guardia Republicana, Policía Caminera, Dirección General de Operaciones Especiales, Bomberos, Aviación de la Policía Nacional y el Centro de Comando Unificado, entre otras dependencias.
Una prueba para la seguridad en el clásico
El despliegue se produce mientras el Ministerio del Interior trabaja con la Asociación Uruguaya de Fútbol en nuevas medidas para enfrentar la violencia en el deporte.
El ministro del Interior, Carlos Negro, afirmó que mantienen conversaciones con la AUF que consideró “realmente sustanciosas” y adelantó que en los próximos días se conocerán algunas medidas vinculadas a la violencia en el fútbol y a la forma de enfrentarla.
“Ya han habido procedimientos policiales y ya han habido también condenas por haber participado en este tipo de desmanes”, señaló el ministro.
Negro sostuvo además que la violencia no es un fenómeno exclusivo del fútbol profesional ni de Montevideo, sino que atraviesa a la sociedad y también se manifiesta en el fútbol del interior.
En ese contexto, el clásico del domingo representa una nueva prueba para el dispositivo de seguridad y para la capacidad de las autoridades de prevenir incidentes en torno a uno de los espectáculos deportivos de mayor convocatoria del país.
Con un solo público en las tribunas, controles reforzados y más de 600 policías desplegados, el objetivo oficial es que el partido transcurra sin incidentes y que el operativo permita garantizar la seguridad tanto dentro del estadio como en los desplazamientos y puntos vinculados al encuentro.