Las informaciones de los medios bolivianos señalan que Marset llegó a Bolivia en septiembre de 2022 e inscribió su equipo el 14 de abril de este año. Se lo conocía por dedicarse a la contratación de jugadores.
Capo del narcotráfico y buscado en su país, Paraguay, Brasil, Estados Unidos y, ahora, en Bolivia, está marcado por el fútbol desde hace mucho tiempo.
El vínculo con el fútbol de Marset viene de antes, ya que fue jugador del Deportivo Capiatá, en la Segunda División del fútbol de Paraguay, en el que, según publicaciones, pagó $us 10.000 por usar la camiseta 10.
Libre en Bolivia, estuvo habilitado en los registros de la ACF con un nombre falso: Luis Amorim Santos. Y llevaba en la espalda la camiseta 23 de su equipo, como muestran videos de las transmisiones de los partidos.
El domingo, al considerar que el hombre es “un narcotraficante de alto valor”, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, adelantó que Marset Cabrera “estaría administrando un club” y pidió explicaciones a la Asociación Boliviana de Fútbol.