También sostuvo que el análisis debería contemplar la normativa vigente en Uruguay, entre ella la Ley de Migración aprobada en 2008 durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez, así como los compromisos internacionales asumidos por el país.
Por otro lado, sumó la dimensión diplomática de la relación bilateral con Estados Unidos, que definió como particularmente compleja. "La relación con Estados Unidos nunca es una relación sencilla, y menos aún con esta administración tan agresiva, tan impredecible, tan cambiante", expresó.
"No sé si estamos conversando o negociando"
Más allá de la complejidad del tema, Bergamino centró buena parte de sus cuestionamientos en la forma en que el gobierno ha comunicado el proceso y aseguró no tener claridad en cuento al alcance de las gestiones. "Yo no sé, sinceramente, si estamos conversando, si estamos negociando", afirmó.
Aunque reconoció que conversar y negociar son instancias distintas, remarcó que ambas forman parte de la práctica diplomática y difícilmente sean ajenas entre sí. "Cuando yo converso a nivel diplomático con una contraparte, no converso para pasar el tiempo, no pongo temas en la agenda de relleno, como si estuviera en una tertulia de café", sostuvo.
Para el exjerarca, el gobierno "debiera ser más preciso en lo que quiere, en lo que está haciendo, en lo que comunica" para evitar situaciones como las que, según señaló, ocurrieron con la visita del presidente Yamandú Orsi al portaaviones estadounidense o con la participación de Uruguay en una conferencia internacional sobre terrorismo, episodios que, a su entender, también estuvieron rodeados de "opacidad" y generaron "ruidos" e "incomodidades".
Sobre la gestión y la coordinación política
En otro tramo de la entrevista, la periodista Mariana Cianelli le consultó si esa mayor precisión a la que hizo referencia también debía darse en el diálogo con el Frente Amplio, a lo que Bergamino respondió que la responsabilidad no recae únicamente sobre el gobierno. Y añadió: "Percibo en el gobierno cierta inmadurez, cierta dosis de inmadurez. Percibo también déficit, problemas en materia de coordinación interna, de conducción, de gestión y de comunicación", señaló.
Además, cuestionó lo que definió como una pérdida de identidad política del oficialismo y manifestó sentir que "tenemos un gobierno hidropónico en algunos aspectos", en referencia a su desconexión con la tierra. Para él, existe "cierta devaluación en términos ideológicos y políticos", debido a que "el gobierno en su afán por ganar el centro y asegurarse mayorías parlamentarias, se está alejando un poquito de su propia base".
Bergamino expresó entender que el gobierno debe gobernar para toda la ciudadanía, pero sostuvo que eso no implica renunciar a su identidad política. "Los gobiernos tienen que tener identidad, porque por eso son gobierno. Esa identidad, esas señas de identidad son las que generaron la confianza del electorado que lo votó", agregó.
De acuerdo al exjerarca, esa desconexión de las raíces no debería existir "porque el Frente Amplio es una muy buena raíz, es una muy buena tierra y es un muy buen horizonte".