El milagro de León XIV
Como era previsible, sus seguidores no tardaron en reaccionar. Y muchos parecieron necesitar unos segundos para comprobar que no se trataba de una cuenta falsa o de una publicación apócrifa.
«¡Me estoy por desmayar! Sin duda este Papa hace milagros», comentó una usuaria, que encontró en la visita de León XIV una explicación bastante más convincente que cualquier argumento político.
Otros aprovecharon la inesperada coincidencia para ensayar una reflexión sobre la convivencia democrática. «Disfrutemos de esta divina democracia que tenemos. Los discursos de odio y de pegarle, dejémoslo de lado», escribió otro usuario, como si el elogio de Da Silva pudiera inaugurar una nueva etapa en las relaciones entre oficialismo y oposición.
También hubo quienes aprovecharon para sugerir que el encuentro con el pontífice podía haber producido algún efecto más profundo. «Ojalá ahora de cerca te haya hecho pensar... (sería un milagro) y reflexionar... Orsi, despegado, como siempre», escribió otro seguidor.
¿Da Silva se convierte?
Claro que no todos estuvieron dispuestos a celebrar el acercamiento. Entre las respuestas apareció también la desconfianza partidaria: «Un zurdo jamás. Diría que le encantó el discurso de Lacalle, estarían criticando», apuntó un usuario, recordando que en política uruguaya los elogios suelen tener límites bastante más estrechos que los de la cortesía protocolar.
Por ahora, Da Silva no anunció ninguna conversión, ni política ni partidaria. Tampoco hay indicios de que vaya a suspender sus habituales cuestionamientos al gobierno. Simplemente encontró motivos para elogiar un discurso presidencial, algo perfectamente posible en una democracia, aunque no siempre frecuente en el intercambio político cotidiano.
Lo cierto es que León XIV llegó a Uruguay para una visita de Estado y terminó, al menos por unas horas, protagonizando un episodio inesperado en las redes: conseguir que Sebastián Da Silva y Yamandú Orsi coincidieran en algo.
Si fue un milagro, una muestra de buena educación republicana o simplemente un discurso que merecía reconocimiento, quedará a criterio de cada uno.