El fracaso de Alberto Fernández los debilitó y la corrupción enquistada en el Estado durante los últimos años, terminó ayudando a la aparición fantasmagórica de un personaje meticulosamente creado en el laboratorio de la derecha para aprovechar los flancos débiles del peronismo y provocar un giro histórico en el país.
Pero el encantamiento duró poco, por suerte.
La violencia del discurso libertario, rompiendo los principios sociales del Estado y abandonando a su suerte a los sectores más postergados, fue despertando a un peronismo dividido que comenzó a juntar sus retazos para volver a construir el mensaje político que lo llevó a gobernar por décadas a los argentinos.
"Más educación, más salud, más cultura", gritó anoche a los cuatro vientos Axel Kicilloff, el gobernador de Buenos Aires que bien podría llamarse ahora el líder de los "Nuevos Aires" por la frescura que su imagen trae a las viejas y anquilosadas estructuras peronistas
Kicilloff es lo nuevo, la renovada K que llega para ilusionar a los peronistas necesitados de un liderazgo más puro, capaz de sacudir el polvo y mostrar la mejor cara de un partido político que es sinónimo de la Argentina más compleja y contradictoria que Juan Domingo Perón supo leer y entender mejor que nadie.
Enhorabuena por el peronismo y enhorabuena por la Argentina que este domingo le envío un mensaje a su presidente para que entienda que un país no se construye mirando la pizarra de la Bolsa de Valores, sino escuchando el auténtico mensaje de su pueblo.