Ofensiva de Israel en el sur del Líbano
Salgueiro también se refirió a la expansión del conflicto en la región, particularmente a la ofensiva de Israel en el sur del Líbano. Según describió, se trata de un proceso de desplazamiento forzado de gran escala. “Hoy en día, un tercio de la población del Líbano está siendo desplazada. Es uno de los movimientos humanos más grandes que estamos viendo en la actualidad”, afirmó.
De acuerdo con su análisis, la estrategia responde a lo que definió como el “proyecto del Gran Israel”, que implicaría ocupación territorial y limpieza étnica. “A toda la población del sur del Líbano le avisaron que se tenía que ir, porque si no, enfrentaba bombardeos, francotiradores o el uso de fósforo blanco”, denunció, señalando además que este tipo de armamento está prohibido en conflictos bélicos.
La analista sostuvo que las propias autoridades israelíes han sido explícitas en sus intenciones. “Han dicho que van a hacer con Líbano lo mismo que hicieron con Gaza”, advirtió. En ese marco, consideró que la simultaneidad de conflictos y crisis internacionales no es casual, sino parte de una lógica que dificulta la reacción global.
“Si hacemos todo al mismo tiempo, la gente queda abrumada y no puede reaccionar a cada una de las masacres”, planteó, atribuyendo esta dinámica a gobiernos como los de Estados Unidos, Israel y también Argentina. Según Salgueiro, esta sobrecarga informativa genera una especie de parálisis en la opinión pública internacional.
El rol de las instituciones internacionales
Consultada sobre el rol de las instituciones internacionales, la especialista fue crítica con la falta de respuestas contundentes. Señaló que no solo los gobiernos han fallado en reaccionar, sino también los organismos multilaterales encargados de velar por el cumplimiento del derecho internacional.
“Hay algo que es muy claro: el sistema internacional está cuestionado”, afirmó. En su análisis, el problema no es nuevo, pero se ha profundizado en los últimos años, evidenciando las limitaciones estructurales de instituciones como la ONU.
Salgueiro apuntó especialmente al funcionamiento del Consejo de Seguridad, históricamente atravesado por tensiones de poder entre sus miembros permanentes. Sin embargo, sostuvo que en la actualidad esas tensiones han alcanzado un nivel que compromete seriamente su eficacia.
Uno de los factores centrales, según explicó, es el rol de Estados Unidos. “Está dándole la espalda completamente”, indicó, destacando que se trata del principal financiador de la organización. Esta retirada, sumada a decisiones como el alejamiento de organismos internacionales y agendas globales como la salud o el cambio climático, debilita el funcionamiento del sistema. “Las violaciones al derecho internacional están siendo tan flagrantes que se hace muy difícil confiar”, afirmó.
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