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Pedro Sánchez cerró la cumbre progresista y llamó a una "ola reaccionaria" contra la ultraderecha

Pedro Sánchez se posicionó como líder de esta ala progresista. Yamandú Orsi tuvo una destacada participación y logró acuerdos.

Durante la clausura de la Cumbre Progresisita de Barcelona, el presidente español, Pedro Sánchez planteó un discurso enfocado en la necesidad de reforzar la unidad de las fuerzas progresistas frente a lo que definió como una “ola reaccionaria”. En esa línea, sostuvo que el ciclo de la ultraderecha está próximo a agotarse y proyectó una nueva etapa de avance político a nivel global.

Sin menciones directas, sus críticas apuntaron a liderazgos conservadores internacionales, en particular al presidente estadounidense Donald Trump, a quien sectores de la prensa internacional ubican como contrapunto ideológico del mandatario español.

“El reaccionarismo solo ha traído guerra, inflación, desigualdad y fractura social”, afirmó Sánchez, quien también llamó a los sectores progresistas a abandonar posiciones defensivas. En ese marco, planteó que la disputa política actual implica también un cambio en los términos del debate público, instando a que la “vergüenza” deje de recaer sobre la izquierda y pase a quienes —según sus palabras— legitiman la desigualdad, la exclusión o los conflictos armados.

Líderes contra la ultraderecha

El encuentro contó con la participación de referentes internacionales como el presidente uruguayo Yamandú Orsi, de Colombia Gustavo Petro, de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva y de México Claudia Sheinbaum, consolidando un espacio de coordinación política que ha ganado volumen desde sus primeras ediciones. Según fuentes del gobierno español, la convocatoria reunió a representantes de una veintena de países de Europa, América Latina, África y Asia.

La cumbre se desarrolló en un contexto internacional especialmente complejo. Los primeros meses de 2026 han estado marcados por una escalada de conflictos y tensiones, entre ellos la situación en Medio Oriente, con la guerra en Irán, los ataques israelíes sobre Líbano y la persistencia del conflicto palestino, así como episodios de alta sensibilidad política como las amenazas de anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos.

En este escenario, el foro buscó consolidarse como una instancia de articulación multilateral bajo una agenda centrada en la defensa de la democracia, el rechazo a la guerra y la promoción de políticas de desarrollo sostenible. Lo que comenzó como un encuentro acotado en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas en 2024 ha evolucionado hacia una plataforma más amplia de coordinación política internacional.

Yamandú Orsi y su rol en la cumbre

El presidente de la República, Yamandú Orsi, mantuvo un encuentro bilateral con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en la ciudad de Barcelona, tras su participación en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia.

La reunión tuvo lugar luego de la instancia multilateral celebrada este sábado 18, que reunió a presidentes y líderes internacionales con el objetivo de debatir los desafíos actuales de los sistemas democráticos y fortalecer la cooperación entre países.

Durante el encuentro, ambos mandatarios reafirmaron la solidez del vínculo histórico entre Uruguay y España, subrayando la importancia de continuar profundizando las relaciones bilaterales en un contexto global marcado por tensiones políticas y económicas.

Asimismo, coincidieron en la necesidad de sostener el compromiso con la defensa de la democracia, el diálogo como herramienta para la resolución de conflictos y el fortalecimiento de los mecanismos de cooperación internacional.

El presidente uruguayo tuvo un destacado discurso durante el desarrollo de la cumbre en el que vinculó las decisiones globales con sus efectos concretos en Uruguay: desde el impacto en el productor exportador hasta las consecuencias en el empleo y el ingreso de las familias. La idea de representación aparece así como eje político: asistir a estos foros no es solo un ejercicio diplomático, sino una instancia donde se juega, según el presidente, la defensa directa de intereses nacionales.

Con este posicionamiento, Orsi no solo marcó distancia de los consensos más previsibles de la cumbre en Barcelona, sino que también intentó instalar una agenda crítica sobre el funcionamiento del orden internacional, en la que los países pequeños reclaman dejar de ser espectadores de decisiones que, inevitablemente, terminan pagando.

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