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Pedro Sánchez y una movida de ajedrez que puede reconfigurar el mapa político español

Sánchez convoca elecciones para el 29 de noviembre buscando convertir la crisis de vivienda en la clave electoral frente a los avances del PP y Vox.

La sorpresiva convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre impulsada por el presidente Pedro Sánchez constituye una maniobra de alto riesgo calculada para reconfigurar el tablero político español. El Ejecutivo ha logrado instalar la crisis de la vivienda como el eje central del debate público, desplazando el foco judicial hacia un terreno con amplio respaldo ciudadano a las tesis progresistas.

A pesar de que el PSOE lidera la percepción de capacidad para abordar la problemática habitacional —respaldado por un electorado que en más del 67 % apoya el tope a los precios del alquiler y en un 80 % la ampliación de la vivienda pública—, Sánchez no parte como favorito. Las proyecciones privadas y el promedio de la televisión pública sitúan al Partido Popular (PP) de Alberto Núñez Feijóo con 137 escaños y a Vox con 65, lo que sumaría 202 diputados, sobrepasando de forma holgada la mayoría absoluta fijada en 176. En contraste, el PSOE obtendría unos 104 escaños y su socio Sumar apenas una decena.

La encrucijada del espacio a la izquierda del PSOE y la presión del calendario

La viabilidad de cualquier alternativa frente a la derecha depende de la reconstrucción del espacio a la izquierda de los socialistas, sumido en una acelerada reorganización. Tras el paso al costado de la vicepresidenta Yolanda Díaz, cuatro formaciones —Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns— acordaron articular una nueva coalición bajo la denominación Frente Amplio. Sin embargo, el adelanto electoral truncó los plazos previstos para su presentación formal, fijada para el 17 de octubre, un día después de que venza el plazo legal para la inscripción de alianzas ante la Junta Electoral Central.

La fragmentación amenaza con traducirse en un severo costo electoral. Mientras nombres como la exalcaldesa Ada Colau y la ministra Mónica García emergen en la reestructuración, Podemos se mantiene diferenciado con la exministra Irene Montero a la cabeza. La propuesta de Podemos de celebrar primarias abiertas choca con la postura de Movimiento Sumar de negociar previamente un pacto político, aunque Izquierda Unida brega por una lista unitaria. En el sistema electoral español, la división de candidaturas en circunscripciones provinciales pequeñas castiga severamente el reparto de escaños por resto, por lo que la resolución de la interna entre Frente Amplio y Podemos resultará determinante para la representación parlamentaria del bloque progresista.

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