“Estamos entrando en una época formidable y contradictoria. Porque hemos avanzado mucho en tecnología, pero estamos profundamente estancados en valores. Somos ocho mil y pico de personas en la tierra y hay una cultura de multiplicar el consumismo, y de confundir el ser con el tener”, comenzó reflexionando el líder político.
En este punto, Trotta introdujo la preocupación acerca del resurgimiento del neoliberalismo en el mundo, y de la instalación de discursos de odio y meritocracia. “Es una época parturienta. Y por eso aparecen fenómenos raros, como lo que ocurre en El Salvador, donde el gobierno está dando garrotes a troche y moche y haciendo cualquier barbaridad, y a alguna gente le parece que está bien. En estos tiempos se habla mucho de libertad. Y cuando esto pasa es porque te van a cagar”, afirmó, y el auditorio estalló en aplausos.
Sobre la tan mentada libertad, el expresidente uruguayo contrapone otros significados. “Nos quieren vender un sentido de libertad para chuparnos la sangre. Pero cuando estás sometido a las necesidades que tenés que cubrir, no podés ser libre. Somos libres cuando el tiempo de la vida lo gastamos en lo que se nos antoja. Somos libres cuando tenemos tiempo para cultivar nuestros afectos, pero eso no es negocio”.
Y sobre la construcción de los vínculos, en un contexto de amores líquidos, también aportó su mirada Lucía Topolansky. “Vivimos un tiempo volátil, donde todo se descarta. Y por eso, cada vez que hablo con gente joven, que se va incorporando a la lucha, lo primero que le digo es que no descuiden a su pareja o a su familia. Porque el primer lugar en el que hay que sembrar las ideas es ahí. Ese siempre va a ser un faro seguro”, reflexionó la exvicepresidenta uruguaya.
La presentación del libro no fue más que una excusa para pensar el presente de cara al futuro. “Algo tenemos que hacer por los que van a venir luego de nosotros. Por eso no comparto la visión escéptica que tienen algunos sobre los jóvenes de hoy”, sostuvo “Pepe”. “Por eso algunos locos como nosotros decidió transformar la lucha por mejorar la sociedad en la causa central de nuestra existencia. Hemos vivido para eso y hemos soportado muchas derrotas. Pero triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae”.
Mujica sabe bien de lo que habla cuando se refiere a volver a empezar. Doce años estuvo detenido en condiciones atroces, pero asegura que jamás se sintió derrotado. “Gran parte de mi personalidad se construyó en esos años de soledad. Aprendí mucho. Y esa es una cosa curiosa. Es probable que los seres humanos aprendamos más del dolor y de los fracasos que de la bonanza. Porque la bonanza nos hace engreídos, pero las derrotas, si no nos deshacen, nos hacen pensar con mayor profundidad y humildad. En condiciones difíciles, pueden germinar cosas notables”.
La charla le escapó al análisis de coyuntura, pero Trotta se animó a preguntarle al veterano dirigente acerca del futuro político de Uruguay. “El Frente Amplio va a volver a gobernar, pero va a quedar gente con bronca. Porque hoy las expectativas de los pueblos son mayores que lo que los gobiernos pueden dar. Hace rato que en el mundo la gente viene votando en contra del gobierno que hay sin tener claro a favor de qué vota, y por eso se vota a cualquier bala perdida”, disparó Mujica.
Mientras en el mundo se busca imponer la antipolítica, el exguerrillero vuelve a las fuentes y brinda un mensaje esperanzador con el foco puesto en lo colectivo. “¿Saldremos adelante? Depende de nosotros mismos. Estos son los fundamentos del libro. No todo está ganado, pero tampoco está perdido. A pesar de todos los vaivenes, la especie humana siempre da pasos adelante. Y sé que el que viene es un mundo contradictorio, pero también más justo que el que hemos conocido”.
Mujica y Topolansky darán una conferencia sobre Los desafíos de la integración latinoamericana, este lunes a las 19, en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (Figueroa Alcorta 2263).
Por Candela Gomes Diez (vía Página12)