“Hay que saber tener paciencia y el presidente tiene que ser factor primario de unión y no de separación”, sostuvo.
La frase fue destacada por distintos medios argentinos. Infobae, por ejemplo, presentó su intervención bajo el título “El Presidente tiene que tener paciencia, prudencia y equilibrio” y señaló que sus definiciones fueron recibidas con aplausos por parte de los empresarios presentes.
El portal MDZ fue todavía más explícito al interpretar sus palabras como un “mensaje tácito” para Milei. La publicación destacó que Lacalle Pou había puesto el énfasis en la unión, la prudencia y el equilibrio en un contexto político argentino marcado por la confrontación.
Lacalle Pou: “Cada palabra tiene impacto”
El eje de la exposición de Lacalle Pou estuvo puesto en una idea sencilla: quien ocupa la Presidencia no gobierna solamente para quienes lo votaron.
“El presidente tiene como deber primario ser factor de unión y no de separación”, afirmó.
Y agregó: “Hace falta tener paciencia, prudencia y equilibrio. Hay que entender que cada palabra que uno dice como presidente tiene impacto”.
La reflexión fue acompañada por una advertencia sobre las consecuencias del discurso presidencial: “Hay que pensar ese verbo porque, si es equivocado, se siembra eso y se cosechan tormentas”.
La intervención de Lacalle Pou se produjo inmediatamente antes de la participación de Milei en el Coloquio. El presidente argentino habló desde París, donde se encontraba de viaje, y volvió a defender su programa económico y la continuidad de las reformas.
¿Mensaje para Javier Milei?
El expresidente uruguayo también puso sobre la mesa una tensión habitual en cualquier gobierno: cuánto debe un presidente representar las demandas existentes y cuánto debe intentar conducir a la sociedad hacia un determinado rumbo.
“Es el mandato que tenés, cuánto sos representante y cuánto sos guía. Tenés que tener una pata en cada lado, pero no podés ir a contramano de la sociedad”, señaló.
Para Lacalle Pou, esa relación entre representación y conducción también tiene un límite: un mandatario no puede gobernar permanentemente contra una parte de la sociedad.
“Es imposible gobernar contra lo que el país quiere y muchas veces también es más rápido de lo que el país quiere”, sostuvo.
La cuestión de los acuerdos apareció entonces como una de las claves de su explicación sobre la estabilidad uruguaya.
Recordó que llegó al gobierno mediante una coalición integrada por cinco partidos y planteó que, en determinadas circunstancias, un presidente puede elegir avanzar más rápido en soledad o hacerlo más lentamente acompañado.
“Primero, yo podía avanzar más rápido y solo, o más lento y acompañado. No sirve de nada ir solo”, afirmó.
Y resumió su concepción de la construcción política con una frase que también resonó especialmente en el contexto argentino: “Los consensos se construyen en el camino y hay que saber que, si elegís ese tono —el de los consensos—, es el que tenés que seguir. Si elegís el de los agravios, es otro camino”.
La estabilidad que no alcanza
Lacalle Pou no presentó la estabilidad uruguaya como ausencia de conflictos ni como una receta para conservar las cosas tal como están.
Por el contrario, advirtió sobre el riesgo de que la estabilidad se transforme en inmovilismo.
“Tengo cierta preocupación de que la estabilidad no se convierta en apoltronamiento, porque esa estabilidad no genera crecimiento, no genera cambio. Tenés que ser una especie de guía”, afirmó.