"Está demostrado que este tipo de programas de acompañamiento en salud, nutrición y transferencias monetarias estrecha el vínculo de los prestadores de salud y las familias. Podría generar cambios conductuales en relación con las prácticas alimentarias y de salud, debido a que el hogar tiene más dinero disponible para mejorar el acceso alimentario, pero no necesariamente generaría cambios en el crecimiento", explicaron desde la IM.
Con respecto a la inseguridad alimentaria, aseguraron que, a partir de los seis meses del ingreso al programa, "la inseguridad alimentaria moderada y grave descendió de 79% a 58% a los 12 meses. Los resultados obtenidos indicaron una mejora en la situación de seguridad alimentaria del 36% de este grupo de hogares a los 12 meses del ingreso al programa".
A pesar de las mejoras anunciadas, desde la IM informaron que reforzarán las acciones tendientes a disminuir la desnutrición infantil de las niñas y niños beneficiarios del programa alimentario del Plan ABC.