Si se mira el tema a mediano plazo las perspectivas no son positivas, y de no revertirse la situación del tiempo meteorológico, se espera un “invierno duro” para el campo. Mattos aseguró, en conferencia de prensa, que “la situación es compleja desde el punto de vista de la producción; hay una falta de disponibilidad de agua a nivel del subsuelo importante.”
Hasta el momento son unos 1.500 productores los que han recibido ayudas por el déficit hídrico, pero podrían ser más si se cuentan las ayudas de las intendencias. Según informó el ministro “hay que ir estudiando preventivamente cuáles son las medidas que podemos tomar. Ya se postergó el vencimiento del BPS rural, que no tiene costos para el Estado, es una ayuda de carácter financiero al postergar un pago durante 30 días.”
Por su parte el subsecretario del MGAP Juan Ignacio Buffa señaló que la situación afecta de manera grave a productores ganaderos y lecheros “que incurren en enormes costos para mantener la producción.” Esto va desde gastos elevados en inversiones para riego, como la compra de forraje para poder alimentar al ganado, dadas las malas condiciones de las pasturas.
Según explicó Buffa “el ganado no consume el pasto suficiente y por eso no gana los kilos que tiene que ganar. La falta de forraje lleva a la caída de la producción o a una producción de mayor costo.” Consultado acerca de una posible afectación en el precio de algunos productos en la venta al público, Buffa dijo que “si se agudiza” la situación de sequía “puede haber alguna consecuencia de precios en algunos productos puntuales”.
Las lluvias no serían una solución completa, ya que resolvería problemas puntuales y serían parte de un proceso. “Como se dice, no llueve pasto y el problema es más importante”, comentó.