Asumen “como un desafío urgente la búsqueda de un diálogo fecundo entre la vida cotidiana de las personas y la política, entendida como herramienta de cambio social”.
Convocan a renunciar a “los apresuramientos electorales, la disputa por perfiles personales y candidaturas, y los relatos repetitivos que proponen una restauración del ciclo progresista, sin revisión ni autocrítica”.
Rechazo a la reforma
Tras condenar “el inadmisible ataque que sufren las ollas y merenderos populares” analizan la propuesta de reforma previsional la que a su juicio “debe ser rechazada de plano” ya que “se introduce sin diálogo real y sin siquiera hacer un mínimo balance de la reforma del 96, ideada por el mismo Rodolfo Saldain bajo la promesa de “sustentabilidad” con la que retorna ahora”.
“Las y los trabajadores no queremos que nos obliguen a trabajar más años y si – gracias a los avances que nosotros mismos hemos conseguido – podemos vivir más tiempo, queremos elegir qué hacer de nuestra vida y no condenarnos a sacrificarla en aras del mercado y las ganancias de unos pocos”, subrayan.
En este contexto afirman que “la izquierda no tiene motivos para votar un solo artículo de un proyecto de ajuste estructural que nos afectaría por décadas: el proyecto es globalmente desastroso para quienes vivimos de nuestro trabajo”.
“Insistiremos con esta posición en el seno de nuestro Frente Amplio”, afirman e indican que propondrán la discusión de las bases de una reforma alternativa e integral que incluya, entre otras cosas, gravámenes al gran capital, impuestos sobre la tecnología que desplaza mano de obra, eliminación de privilegios e inequidades, supresión de las AFAPs, reducción de la jornada laboral y combate al desempleo juvenil.