Sánchez aprovechó la instancia para defender la negociación parlamentaria y, de paso, cargar contra la oposición. Según sostuvo, blancos y colorados intentaron impedir que el país tuviera una Rendición de Cuentas.
“Blancos y colorados intentaron impedir que haya una Rendición de Cuentas en el Uruguay”, afirmó.
Pero el secretario de Presidencia buscó colocar el debate en otro terreno. “No se trata de ganar o perder adentro del sistema político”, dijo. Para Sánchez, la discusión central pasa por qué recursos consigue el Estado para atender las urgencias sociales.
Y allí aparece la principal carta política que el gobierno pretende jugar en esta segunda mitad del año: la pobreza infantil.
Rendición de Cuentas, punto de partida
Sánchez destacó que una Rendición de Cuentas que la oposición reclamaba que fuera de “gasto cero” terminó incorporando US$ 31 millones para políticas destinadas a la infancia.
“Nos pedían que fuera de gasto cero”, señaló, pero el acuerdo permitió generar “una partida única para la infancia” destinada a crear mejores condiciones para los niños que viven en situación de pobreza.
El jerarca apuntó también contra lo que considera una contradicción entre los discursos políticos y las decisiones que se toman cuando llega la hora de votar.
“Vos podés tener un discurso enorme de solidaridad y de preocupación por la pobreza infantil, pero a la hora que tenés la responsabilidad de levantar la mano para permitir una Rendición de Cuentas (...) hay algunos que intentaron poner el palo en la rueda”, sostuvo.
Más allá del cruce con la oposición, Sánchez reivindicó la negociación como parte de las reglas del juego democrático y destacó el trabajo de los diputados oficialistas.
“Hubo que trabajar muchísimo”, afirmó.
Y dejó una definición que resume la estrategia política que el oficialismo pretende exhibir: “Una democracia es la gestión de las diferencias, no de las unanimidades”.
Para Sánchez, negociar con quienes piensan diferente no significa resignar las banderas históricas del Frente Amplio. “En una democracia se acuerda y se pacta con el que piensa diferente”, sostuvo, antes de marcar un límite: “si alguno alguna vez dudó que el FA iba a poner arriba de la mesa para negociar los derechos humanos o el pasado reciente se equivocó”.
Cosse: “Nuestro único adversario es esa dura realidad”
Carolina Cosse también colocó el foco lejos de la ingeniería parlamentaria y más cerca de los problemas que el gobierno pretende enfrentar.
La vicepresidenta habló de pobreza, personas en situación de calle y problemas de salud mental y los definió como parte de “esa dura realidad” que debe concentrar los esfuerzos del oficialismo.
“Esa dura realidad es nuestro único adversario”, afirmó.
Cosse felicitó a los diputados que participaron de la negociación y destacó la capacidad de Sánchez y del presidente Yamandú Orsi para alcanzar el acuerdo que permitió avanzar con la Rendición de Cuentas. Ahora, señaló, será el turno del Senado.
Pero su planteo fue más allá del Parlamento. La vicepresidenta sostuvo que la Rendición de Cuentas “pone el eje en la realidad y lo hace con un rumbo justo”.
Y dejó una advertencia sobre los límites de cualquier herramienta presupuestal: el gobierno y el Parlamento solos no pueden transformar la realidad.
“Puede haber muchas soluciones a todos los problemas que tenemos, que pueden venir de distintos lugares. Para transformar la realidad no alcanza con el gobierno, no alcanza con el Parlamento, se necesita mucho pueblo convencido de un rumbo”, afirmó.
En esa tarea, Cosse reivindicó el papel de la militancia frenteamplista.
El mensaje político que quedó instalado en el Galpón apunta entonces a una nueva etapa. La discusión presupuestal permitió al Frente Amplio mostrar capacidad de negociación; ahora el desafío es convertir esos recursos en políticas visibles y resultados que puedan ser percibidos por la población.
La pobreza infantil aparece como la primera prioridad. Y el gobierno sabe que, después de meses de debates parlamentarios, acuerdos y pulseadas políticas, la segunda mitad del año le exigirá algo bastante más difícil que conseguir votos: mostrar que puede gobernar y que sus decisiones cambian la vida cotidiana de quienes más lo necesitan.