Romero estimó que no se trata de un elemento inocente “sino como parte de una concepción sobre el pasado reciente, como hizo el presidente en el Salón de los Pasos Perdidos” al no concurrir al acto de reconocimiento del terrorismo de Estado.
Negacionismo militante
“Lo marcamos como parte de una política de ocultamiento del pasado reciente, por una parte, y de la otra plantear el tema de los dos demonios como elemento explicativo de ese pasado”, subrayó.
Así quedó en claro en el comunicado que emitiera el Sidfe al señalar que “hay una actitud consecuente y militante por parte de la administración de ocultar, deformar y/o negar el pasado”.
Sobre la actitud del presidente del Codicen, que decidió por sí mismo, Romero recordó que Silva, “en alguna oportunidad” utilizó “el doble voto que tiene para imponer su posición en el consejo, y eso demuestra que quizá haya alguna discrepancia a la interna. En este caso por lo que sabemos, hay una orden frente a situaciones como, por ejemplo, de colgar fotos, reivindicativas, de sacar esa cartelería. Ha sucedido en más de una institución pública. En el caso del IPA sabemos que la subdirectora se negaba a hacerlo, volvió la directora y puso en marcha el procedimiento de retirar la cartelería”.
“Esto es incongruente cuando nos acercamos a los 50 años del golpe de Estado”, concluyó Romero.