Pese al desentonado festejo, la realidad es que Uruguay se encuentra inserto en una logística cada vez mayor para la comercialización de drogas. La detención de importantes narcos en nuestro país, junto a las incautaciones de miles y miles de kilos de drogas debería de poner las barbas en remojo. No es extraño ni se puede descartar, que sustancias como el fentanilo ingresen al Uruguay.
El riesgo de que ingrese la droga “zombie” al Uruguay existe, y es una preocupación de las autoridades policiales, tanto nacionales como regionales. El director de la Policía Nacional, José Azambuya, dijo en rueda de prensa que el “2017 es el primer antecedente que tenemos. Ahora estamos a la confirmación para ver si realmente coincide con la sustancia, pero no había sido encontrada anteriormente. Sí que teníamos algunas advertencias en América, a nivel europeo”, había expresado el policía en el marco de la Operación Cleón.
A su vez, Caras y Caretas informó a mitad del año pasado que “El auge de laboratorios clandestinos en territorio uruguayo plantea una preocupación creciente sobre la proliferación de sustancias peligrosas y mal etiquetadas. El Ministerio del Interior, alertó sobre la presencia de laboratorios de producción de drogas sintéticas y la necesidad de mantener la vigilancia para evitar una crisis similar a la de Estados Unidos” escribió la periodista Náyade Ferreira, en relación a la preocupación por el fentanilo.
Lejos de festejar la noticia que descartó la presencia de la droga zombie en el cargamento incautado, hay que prestar atención y tomar medidas para evitar lo que viene ocurriendo en diferentes países con esta droga, particularmente en Norteamérica, donde los efectos están siendo devastadores. Como dice el refrán “el mal del muchos es el consuelo de los tontos”.