Críticas, memes y la "cancelación"
El episodio escaló rápidamente. Mientras en Argentina varios medios de comunicación y programas de espectáculos se hacían eco del "enamoramiento" legislativo, en Uruguay las críticas apuntaban a la ética del trabajo. Usuarios de diversas plataformas cuestionaron la relación entre el salario de un funcionario público y el uso del tiempo parlamentario para asuntos ajenos a la gestión.
Frases como "Quiere ser ejemplo, ¿de qué?" o cuestionamientos sobre sus anotaciones personales inundaron los hilos de debate. Sin embargo, lejos de llamarse a silencio o emitir un comunicado de disculpas formales, Da Silva optó por la contraofensiva digital.
La respuesta: "La izquierda en modo desespero"
Fiel a su estilo de alto perfil y confrontación directa, el senador no solo reconoció el hecho, sino que lo utilizó para arremeter contra sus adversarios políticos. “Me cancelan por ver cómo Zaira fue a una fiesta. La izquierda en modo desespero”, lanzó en sus redes sociales, intentando encuadrar el escrache como una maniobra de persecución política.
Para restarle solemnidad al asunto, Da Silva comenzó a repostear memes sobre su propia situación, redoblando la apuesta frente a quienes lo señalaban. Para el legislador, mirar el Instagram de una celebridad en plena sesión parece ser, a sus ojos, una anécdota menor frente a lo que él considera una "obsesión" de la oposición por su figura.