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Tras años fuera de escena, Ernesto Talvi reapareció con elogios a Uruguay

Tras años de silencio, Ernesto Talvi volvió al debate regional con una reflexión sobre Uruguay, su proceso antiinflacionario y las lecciones que deja para Argentina.

La reaparición pública de Ernesto Talvi, tras cuatro años de bajo perfil, vuelve a sacudir el tablero político-económico uruguayo. El excanciller, economista y exlíder del sector Ciudadanos del Partido Colorado había abandonado el gobierno apenas cuatro meses después de asumir como ministro de Relaciones Exteriores en 2020, en una salida casi enigmática. Desde entonces, su presencia en el debate local había sido mínima. Su reciente entrevista con La Nación de Argentina lo vuelve a poner en la escena.

Talvi enfocó su intervención en un análisis comparado entre la desinflación argentina actual y la experiencia uruguaya, un paralelismo que, según sostuvo, ofrece claves para comprender tanto los desafíos como los tiempos de un proceso exitoso de estabilización. Pero su reflexión dejó además elementos que vuelven a colocar a Uruguay en el centro del escenario regional y permiten conocer cómo evalúa, a distancia, el derrotero económico y político del país al que perteneció desde adentro del Estado y también desde la academia.

Sostenibilidad del plan económico

El economista recordó que el programa uruguayo de los noventa —del cual fue economista jefe del Banco Central— tomó siete años y medio en llevar la inflación a un dígito, un lapso que, destacó, fue parte de una “construcción deliberada de paciencia estratégica”. La comparación fue que la Argentina de hoy enfrenta dilemas similares y, en su visión, necesita el mismo tipo de gradualidad para evitar que el apuro conspire contra la sostenibilidad del plan económico.

Talvi también revisó los costos internos que Uruguay atravesó para sostener aquel camino, salarios públicos deprimidos, tensiones sociales e incluso una huelga policial. Recordó que, pese a lograr equilibrio fiscal en dos años, el país retrocedió más adelante hasta un déficit relevante. Sin embargo, subrayó que nada de eso “descarriló” el plan, justamente porque existía un rumbo que se mantuvo a través de gobiernos ideológicamente diversos. Ese punto se transformó en uno de los ejes más contundentes de su mensaje: la continuidad de políticas económicas como base del crecimiento.

Estrategias

El exministro definió como decisivo que la estrategia antiinflacionaria uruguaya sobreviviera a la alternancia entre centroderecha, socialdemocracia y una izquierda que llegó al poder en 2004 con raíces marxistas. Según su lectura, el Frente Amplio terminó consolidándose como una fuerza comprometida con la democracia liberal y la economía de mercado, lo que garantizó que el plan de estabilización no se rompiera. Lo llamó, directamente, un ejemplo de “peronismo racional” aplicado al caso uruguayo, en referencia al debate argentino sobre la necesidad de un vector moderado y estabilizador.

Su análisis también dedicó espacio a las dificultades propias de cualquier proceso de ordenamiento macroeconómico: metas que no se cumplen a tiempo, instrumentos monetarios que se pierden y deben recrearse, o exigencias externas —como la acumulación de reservas— que obligan a convivir con inflación más alta por períodos transitorios. Para Talvi, ninguna de esas tensiones es terminal si existe una coalición política dispuesta a sostener el rumbo.

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