Este sábado, el presidente procuró mostrarse fuerte con poder de mando para enfrentar la crisis pero el mensaje dejó una clara sensación de debilidad. Si bien acalló las voces de protesta de Cabildo Abierto y del Frente Amplio al tomar la decisión de sacar a Heber, Lafluf y Maciel; Lacalle dejó la impresión de que está cada vez más solo. Perdió dos hombres de su absoluta confianza y las chispas del escándalo le caen cada vez más cerca.
El coro de voces que se levantó inmediatamente aplaudiendo el gesto del mandatario dejó más en evidencia la debilidad de un gobierno que sufrió un duro revés y que trata de maquillar la situación a los gritos, para salvar su prestigio duramente cuestionado.