Tocada con un gorro de cotillón con forma de pescado verde, una mujer se acercó a Lacalle y cuando este se dio vuelta comenzó a recordarle varias cosas de su gobierno.
“Una foto. Porque mis hijas merecen seguir estudiando y no aguantar los recortes que usted hizo. Porque el pescado no se lo vende a cualquiera y medio país no le cree. Usted es un sinvergüenza. Lo que mis compañeros del Frente Amplio no se animan a decirle yo sí se lo digo”, le dijo la mujer ante la mirada incrédula de la claque que suele acompañar al mandatario.
Sorprendido, Lacalle solo atinó a preguntarle el nombre. “Natalia Curbelo”, le respondió. Y a continuación agregó: “¿Tiene algún problema? ¿Me va a hacer una ficha? Mis hijas van a estudiar con sus recortes y sin sus recortes. Simplemente eso”.
Lacalle replicó: “Con respeto podemos escucharnos todos”. Y recibió como respuesta : “¡Por supuesto que con respeto nos escuchamos! ¡Usted no escucha presidente! ¡Usted no escucha! Acá está. Acá está. Un desfile cívico militar que desde la dictadura no se veía”.
El episodio culminó con un aplauso. No está muy claro si había apoyo a la señora o simplemente la claque que intentaba ocupar el centro de la escena.