El jerarca aseguró que la postura de Uruguay no es aislada, sino que responde a una sólida tradición histórica de defensa del multilateralismo. Asimismo, destacó el rol de liderazgo que el país ejerce actualmente en la región y el mundo, al presidir simultáneamente la Celac, el Consenso de Brasilia y el G77 + China; bloques que definió como "profundamente comprometidos" con el espíritu de la ONU.
Los pilares del derecho internacional en riesgo
El canciller repasó los principios que deben ser de "obligatoria observancia en su integridad" para garantizar la coexistencia pacífica entre las naciones:
-
Igualdad soberana de los Estados.
Cumplimiento de buena fe de las obligaciones internacionales.
Respeto a la integridad territorial y la libre determinación.
Solución pacífica de controversias y no intervención en asuntos internos.
No uso de la fuerza.
Lubetkin lanzó una advertencia severa sobre el escenario geopolítico contemporáneo: “Si estos principios básicos no se cumplen, todo el tejido desarrollado en paz durante los últimos 80 años se empieza a deshilachar, como lamentablemente estamos presenciando hoy”. Por ello, instó a la comunidad internacional a seguir apostando por la ONU como la herramienta legítima para consolidar la paz.
Reformas pendientes y un llamado a la acción
Si bien el diplomático uruguayo reconoció que el sistema de Naciones Unidas requiere "reformas largamente postergadas" para mejorar su eficiencia, aclaró que ningún cambio estructural será sostenible si se pierde el foco humano.
“Ninguna actualización generará beneficios sustantivos si no reafirmamos el compromiso colectivo con los propósitos de la Carta y si no ponemos a nuestra humanidad común en el centro de nuestros esfuerzos”, reflexionó.
Para cerrar su discurso, Lubetkin dejó una contundente advertencia sobre el valor de la organización: “Muchas veces uno valora más algo o a alguien después que lo pierde (…) y, a nivel internacional, es lo que estamos seguros nos pasaría con las Naciones Unidas si la perdemos”.