Que el Gobierno recobre protagonismo con propuestas y mirada progresista es fundamental para Uruguay, es fundamental para el Gobierno y es fundamental para la izquierda, en ese orden. Hay posiciones del Poder Ejecutivo que han generado discrepancias grandes en el seno del pueblo frenteamplista que difícilmente puedan resolverse con medidas en un mundo como el que estamos viviendo. Hay actitudes y posiciones que nunca podrán ser explicadas con argumentos que nos puedan henchir el pecho de orgullo. Y cuando no hay orgullo, hay vergüenza, aunque a algunos les cueste admitirlo públicamente. Pero, de todos modos, es un Gobierno que tiene responsabilidades asumidas porque tiene un programa y no se debe permitir que el tiempo se prolongue sin avanzar sustantivamente en los campos en los que puede avanzar. Por eso importa tanto esta temporada de lanzamientos, y más va a importar cuando estos lanzamientos se expresen en la cancha como realizaciones, como políticas, como militancia. Por eso es importante que se empiece a ver funcionando programas como Más Barrio, en los barrios del área metropolitana y varios otros de otros departamentos del país, porque ese tipo de política en el territorio representa un retorno de un estado a sitios donde el estado se había retirado y muchas veces habían sido copados por estructuras delictivas que crecen con menos obstáculos donde el Estado se ausenta y la precariedad se enseñorea.
Hay que seguir este camino que se manifestó y hay que estar advertidos de que los avances que afecten intereses de los sectores poderosos no serán sencillos y habrán de requerir firmeza, argumentos y militancia. Pero no es otra cosa la izquierda, y no debería serlo.