El fármaco (Sputnik V) que fue registrado el martes 11 de agosto, aún no logra el respaldo de la comunidad científica.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió con cautela la noticia de que Rusia había registrado la primera vacuna del mundo contra la Covid-19, señalando que ésta, como el resto, deberán seguir los trámites de precalificación y revisión que marca el organismo.
La vacuna rusa no figuraba entre las seis que, según señaló la OMS la semana pasada, estaban más avanzadas.
El organismo con sede en Ginebra había citado entre esas seis a tres candidatas a vacunas desarrolladas por laboratorios chinos, dos estadounidenses, Pfizer y Moderna, y la británica desarrollada por AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ayer que Rusia «se ha saltado ciertos ensayos» a la hora de desarrollar la vacuna, y aseguró que su país no hará lo mismo.
«No sabemos mucho sobre ella, esperamos que funcione, de verdad, esperamos que funcione», dijo Trump, quien no obstante advirtió en una rueda de prensa en la Casa Blanca que «se han saltado ciertos ensayos, y nosotros creemos que es importante seguir todo el proceso».
El director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, Francis Collins, llegó a comparar con una «ruleta rusa» la decisión de los desarrolladores de la vacuna en Rusia de saltarse lo que describió como «partes fundamentales» del proceso de aprobación. Al día de hoy, Rusia acumula 917.884 casos de COVID-19 y 15.617 fallecimientos por esta enfermedad.
Una nota firmada por Kirill Dmítriev, CEO del organismo oficial ruso que financió la vacuna , fue «prohibida en los medios de comunicación occidentales», aseguró la agencia de noticias Sputnik. El artículo da una respuesta a las acusaciones recibidas por el anuncio de Putin.
Fuente: Página 12