Uno de los datos más llamativos de la segunda vuelta celebrada este domingo, según las primeras estimaciones, es el altísimo nivel de abstención. A media tarde local (noche en Francia), un 63,2 por ciento de los franceses habilitados para votar había concurrido a las urnas, casi de dos puntos menos que en la primera vuelta. Este nivel de abstención no se veía en Francia desde 1969, según informó el diario Le Monde.
A pesar de que las primeras proyecciones la dan como perdedora, Marine Le Pen habló en términos positivos minutos después de que fueran divulgadas las tendencias de voto.
La candidata dijo que “el resultado representa en sí mismo una brillante victoria” y aseguró que continuará con su “compromiso por Francia y los franceses”. “Libraré esta batalla”, añadió.
Es que más allá de no acceder a la presidencia, si las estimaciones se confirman, Le Pen vería incrementado su desempeño en una segunda vuelta, con casi 8 puntos porcentuales más que hace cinco años. Los números de esta jornada representarían además la mejor actuación de la ultraderecha francesa en una elección presencial.
Macron, por su parte, ha elegido mantenerse en el silencio frente a las proyecciones y tiene pensado intervenir únicamente cuando se den a conocer los datos concretos, para festejar posteriormente su reelección en el Campo de Marte, el extenso prado contiguo a la Torre Eiffel.