Asimismo propone un reparto de volantes en cada liceo para informar a los estudiantes y padres «de la gravedad de la situación».
Para la agrupación el gobierno entrante «intenta imponer» una nueva ley de educación por la vía de la urgente consideración. Entienden que esa nueva ley «supone cambios sustanciales» en materia del gobierno de la Administración Nacional de la Educación Publica (Anep), en la elección de horas docentes y la libertad de cátedra.
Estiman que esos cambios deberían ser «como mínimo» el resultado de un debate y un consenso entre trabajadores, estudiantes y padres. Por lo tanto, «un camino muy diferente al que eligió el nuevo gobierno que los incluye en una ley que ni siquiera debe ser debatida para quedar aprobada y entrar en vigencia».
Para este sector el proyecto tiene un «carácter antidemocrático».