El texto, que aún no se ha convertido en ley pero cuenta con el respaldo de la Cámara Baja del Parlamento, otorgaría inmunidad a los exmandatarios en caso de enjuiciamiento por cualquier delito cometido en su vida.
Hasta el momento, un expresidente solamente contaba con inmunidad en relación a los actos cometidos durante su mandato presidencial o relacionados con su ejercicio en el cargo. Sin embargo, no estaba exento de causas penales o administrativas vinculadas a hechos anteriores o posteriores a su mandato presidencial.
Con la legislación, un expresidente sólo podrá verse privado de inmunidad por el Senado con sustento en una acusación de alta traición interpuesta por la Duma o tras haber cometido un crimen grave, cargos que deberán ser comprobados por el Tribunal Supremo.