Washington respaldó la autoproclamación como “presidente interino” del titular de la Asamblea Nacional (Parlamento) en desacato, Juan Guidó, en lo que Caracas denunció como un golpe de Estado en desarrollo, y recrudeció igualmente el cerco económico a la nación sudamericana con la aplicación de nuevas sanciones a la industria petrolera.
En un encuentro con intelectuales en la Casa Amarilla (sede de la Cancillería), Maduro instó a los venezolanos a recolectar al menos 10 millones de firmas para llevarlas a la Casa Blanca ‘en una jornada de solidaridad y de despertar conciencia’.
La iniciativa tiene como propósito exigir el respeto al Derecho Internacional, el retiro de las amenazas de intervención por parte de la administración estadounidense, el respeto a la constitucionalidad y legalidad del gobierno bolivariano y el reconocimiento a su soberanía e independencia.
El mandatario reiteró que el gobierno venezolano mantiene su disposición a un diálogo con las fuerzas opositoras para avanzar hacia la reconciliación nacional y el entendimiento.