Lo que sí justifica una reflexión es lo que trasunta este añadido insólito porque, junto a otras tantas cosas que se han dicho en los últimos meses, viene a ratificar algo ya innegable: nos gobierna un rencor. Desde el decreto 90/20 que ordenó ajustar en los incisos del Estado, hasta la Ley de Urgente Consideración, lo único en que se ha empecinado el actual gobierno es en la destrucción de las políticas públicas llevadas adelante durante los 15 años del Frente Amplio. Ya derogaron la inclusión financiera y la ley de Educación, han avanzado en el desmantelamiento del Ministerio de Desarrollo Social, han aumentado impuestos y tarifas, desatendido a la población que más se ha visto afectada por la pandemia y, si nadie los para, ya han puesto en la mira del ajuste desde la investigación científica hasta la alimentación escolar. Todo este gobierno se trata de quitar: derechos, beneficios, programas, apoyos, inversiones, bajo la excusa del déficit elevado y no dar absolutamente nada.
El nivel de resentimiento de los actuales gobernantes alcanza extremos preocupantes porque parece que ostentarlo fuera el único propósito de la administración: auditar las gestiones anteriores, perseguir, destruir su legado, suprimir políticas y denostar los logros de los antecesores, sin proponer absolutamente nada más que el ajuste, el achique de gastos a rajatabla, rincón por rincón del Estado y sin miramientos ni hacia los niños, ni hacia los pobres ni hacia componentes de una estrategia de desarrollo. Es casi una sinfonía de la destrucción montada sobre un aparato publicitario que contribuye en la tarea de fomentar la irracionalidad y ocultar las graves consecuencias de semejante desarmadero.
En esa arquitectura de la venganza se inscribe este nuevo artículo de la Rendición de Cuentas, que busca consagrar por una mayoría circunstancial y endeble que todo lo hecho por la izquierda estuvo mal, sin tomar en cuenta la enorme disminución de la pobreza entre 2005 y 2019, el crecimiento ininterrumpido de la economía, el crecimiento del salario real, la caída de la informalidad, el majestuoso aumento de la cobertura de salud, el nivel de reservas actuales, la caída significativa de la deuda externa en relación con el Producto Interno Bruto, el desarrollo de Antel, el impacto fenomenal de las políticas sociales, la caída de la desigualdad, la calidad democrática, el reconocimiento internacional, entre otra innumerable cantidad de cosas que podrían destacarse de lo conseguido en estos años por todos los uruguayos.