No cabe ninguna duda, que la ejemplaridad, transparencia y coherencia del trabajo de Saavedra, con un elevado compromiso por el respeto a la dignidad de los prisioneros y liberados, debe haber chocado frontalmente en el nuevo escenario punitivo que se viene reconfigurando desde la dirección política del ministerio del Interior y del propio INR, lugar este, donde las informaciones existentes indican que se ha dado inicio a un peligroso proceso de repolicialización del sistema penitenciario.
Esta repolicializacion, acorde con las perspectiva de «orden y autoridad», tal cual es entendida por el actual ministro del Interior, no deja lugar alguno para el desarrollo de prácticas de trabajo y perspectivas de respeto a los derechos humanos de las y los prisioneros, perspectivas en las que Jaime Saavedra ha sido, es y será en la historia del sistema penitenciario nacional uno de sus más brillantes exponentes.
Hoy es un día negro para el sistema penitenciario nacional, la luz que quedaba se apagó.