Pasado el mediodía, relata la web Tiempo Argentino, un grupo de no más de una docena de personas arrojó piedras sobre el vallado que circundaba el Congreso. Esto dio lugar a una violenta represión que minutos después se convirtió en una cacería de manifestantes. “Cuando comenzaron los disturbios, las columnas que en un principio se habían ubicado en las zonas de adelante, fueron retrocediendo”, agrega.
Aún horas después de que la movilización había sido disuadida, la Policía continuó con la persecución a manifestantes, señala Tiempo Argentino.
Llamativamente, añade, “desde la noche anterior se podían ver en las inmediaciones, una gran cantidad de bolsas blancas, grandes, llenas con piedras y escombros en la zona. Y a pesar de los muchos reportes de diversos medios, esos elementos no fueron removidos en una clara acción que sugirió que los incidentes iniciales habían sido premeditados para liberar el operativo represivo”.