“Durante el ascenso inicial, el piloto alcanzó a observar desde el lado izquierdo de la cabina de mando, y cuando casi alcanzaba los 1.500 pies sobre el terreno, una estela luminosa similar a la característica de un cohete en la posición de las siete (atrás a la izquierda de la trayectoria del avión) por debajo del horizonte”, mencionó el texto oficial.
“Estimando el piloto que, en caso de tratarse de un proyectil, el punto desde donde fue lanzado podría estar ubicado en las inmediaciones del aeropuerto de Cochabamba”, agregó.
En el documento se precisa que, desde que se encontraban en la terminal aérea, un elemento de las fuerzas armadas de Bolivia apuntó a la aeronave, en forma permanente, con un lanzacohetes RPG.
“Efectuó un viraje ceñido hacia el lado contrario de la trayectoria del proyectil (lado derecho) incrementando el régimen de ascenso para evitar el impacto, observando que la traza, muy por debajo de la aeronave, efectuaba una parábola hacia el terreno sin haber alcanzado la altura que en ese momento ya tenían, aproximadamente a 3.000 pies sobre el terreno”, continuó el reporte.
“Concluyendo su apreciación que el posible cohete podría haber provenido del lanzador RPG que observó en el aeropuerto”, aseveró.
En el documento se indicó que el incidente no fue comunicado a Evo Morales, con el fin de que no creciera la tensión que existía en ese momento.
Gabriela Montaño, quien al momento del golpe de Estado, era la ministra de Salud del Gobierno de Morales, al conocer el relato, comentó en su cuenta de Twitter: “Se me hizo otra vez un nudo en la garganta, no sólo porque yo también estaba en ese avión. Sino por lo que podría haber pasado en el país si hubieran logrado el objetivo de matar a Evo Morales”.
“Las sombras del terror sembrado en el pueblo boliviano no puede quedar impune”, manifestó la exministra.