En el mes de mayo, el Consejo Directivo Central de la Universidad (CDC) resolvió no cumplir con la exhortación del Poder Ejecutivo, en el entendido de que «afectaría severamente funciones cuyo valor es mucho mayor que el ahorro, e implicaría un costo irreparable para el país».
«Reducir gastos e inversiones en un 15 por ciento significaría dejar deteriorar los edificios universitarios, que forman parte del patrimonio de todos los uruguayos, no contar con insumos básicos en el Hospital de Clínicas o en los comedores universitarios», plantea la resolución.
Además, el documento pone en valor el aporte del conocimiento en la contingencia actual del país. «La crisis sanitaria ha hecho evidente un concepto que tal vez no se tenía claro: la soberanía no es solo política ni alimentaria; hay una soberanía del conocimiento, de la ciencia y de la tecnología. Para eso es necesario preservar y acrecentar edificios, laboratorios y sobre todo grupos humanos capacitados, que estén actualizados con respecto al conocimiento mundial, tanto de profesionales de todas las áreas como de investigadores capaces de aportar nuevas soluciones».
De todos modos, los ajustes se están haciendo sentir. Arim explicó que el decreto llegó en forma de sugerencia, pero que «por la vía de los hechos» existe un efecto restrictivo ya que las partidas que reciben del Ministerio de Economía están llegando en montos menores. «El decreto tiene dos componentes: por un lado obliga a un conjunto de instituciones vinculadas a la ciencia y la tecnología, que dependen del Poder Ejecutivo, a realizar un recorte del 15 por ciento y, por otro lado, le hace una exhortación al resto de los organismos autónomos, como la universidad, a realizar un ajuste similar. Esa exhortación se transformó en algo operativo en la medida que no se están habilitando los créditos mensuales pautados en la discusión presupuestal para 2020».
Números rojos
La situación «es muy grave», dijo el rector. No solo a causa del ajuste del 15 por ciento, sino porque la Udelar ya se encontraba sujeta a un conjunto de restricciones relevantes. “Venimos de un período de más de cuatro años sin percibir ajustes por la inflación, lo que generó un atraso importante en el rubro de gastos e inversiones».
Por otro lado, señaló Arim, se pretende realizar recortes en un contexto complejo en que la epidemia de la covid-19 generó un redireccionamiento de fondos de la universidad, que fueron destinados al combate de la enfermedad. «En algunos casos tuvimos que invertir en reactivos para el diagnóstico del virus, en insumos de seguridad y desinfección, hisopos, así como en la compra de licencias para el uso de las plataformas digitales que posibilitaron llevar a cabo más de 2.600 cursos de forma virtual».
En un intento de cuantificar la inversión realizada para colaborar con la situación de emergencia sanitaria que transita el país desde marzo, Arim hizo referencia a más de 150 millones de pesos. De ese monto, al menos 56 millones se utilizaron para la realización de tests diagnósticos (PCR-TR y serológicos) que no tienen claro cuando ni en qué condiciones serán reintegrados. «Todavía no hemos recibido ninguna contrapartida financiera por parte del Poder Ejecutivo, mediante el Fondo Coronavirus. Es un reclamo que ya hemos hecho, pero no sabemos cuándo estarán en condiciones de hacerlo».
«Había que resolver la situación de la pandemia y lo hicimos con vocación. No pedimos partidas de dinero específicas para sostener esos gastos, sino que lo estamos haciendo con los recursos que teníamos. El problema es que sobre esos recursos hay un recorte y eso afecta todo el funcionamiento», agregó.
Otra situación que preocupa es la del Hospital de Clínicas, que debió realizar importantes gastos para adaptarse a la posibilidad de un aumento de la epidemia en Uruguay dejando de lado la realización de intervenciones de corte médico. «Por primera vez en mucho tiempo tenemos un déficit anual en el Hospital de Clínicas que se calcula en 26 millones de pesos».
Además, contó Arim, hay déficit en la Facultad de Química, asociado al problema de desfinanciamiento del Polo Tecnológico de Pando, proyecto que recibía transferencias del Ministerio de Industria, Energía y Minería y que actualmente está en riesgo.
A esta situación también se suma el déficit existente en la Facultad de Odontología, producto de la necesidad que se presentó de adaptar el equipamiento que tenían para hacer atención y formación clínica incorporando elementos de seguridad. «En este contexto son adaptaciones imprescindibles porque de lo contario no se podrían dictar clases de tercero y quinto, ya que la parte clínica es vital para la formación en odontología».
Proyectos en riesgo
Según Arim, para alcanzar ese recorte de 450 millones de pesos va a ser necesario afectar obras «importantes y emblemáticas» que se encuentran en curso como, por ejemplo, la nueva Facultad de Veterinaria, que tiene prevista su apertura para el año 2021 y la inauguración del laboratorio de bioseguridad P3 en el departamento de Salto. Este segundo proyecto representa un avance muy importante para el manejo de patógenos con riesgo elevado para la salud. Actualmente, Uruguay solo cuenta con laboratorios P2, que tienen un grado de seguridad menor.
Otros rubros que podrían verse afectado son las becas de posgrado y las destinadas a estudiantes de bajos ingresos, la compra de insumos de salud para el Hospital de Clínicas, los suministros de material didáctico para estudiantes, así como el financiamiento de la investigación científica.
«Si bien podemos elegir dónde recortar, y estamos haciendo un esfuerzo grande para que no haya recortes, si no se prescinde de alguno de los rubros mencionados, va a ser imposible llegar al ajuste del 15 por ciento».
Malas señales
Con respecto a las expectativas de la universidad de cara a la discusión presupuestal, el rector manifestó que el problema es que «empezamos a recibir señales de que el recorte no es transitorio y que podría consolidarse en el presupuesto quinquenal». Esa situación, dijo, sería extremadamente grave para la formación universitaria en Uruguay y para la investigación en general.
El monto de los recursos financieros que solicitará el CDC para la universidad se definirá durante una instancia prevista para el jueves 23 de julio, pero el rector aseguró que se trata de un «monto importante» que, «teniendo en consideración la situación que está pasando el país, posibilite cubrir las necesidades básicas de la institución que se ha venido desfinanciando en los últimos años».
En el marco de la discusión presupuestal para el próximo quinquenio, el rector comenzó esta semana un recorrido por las sedes del interior para informar sobre las líneas programáticas de la universidad que se presentarán en la negociación. «Vamos a intentar convencer a los actores políticos institucionales de que los recortes a la universidad representan un grave problema. Construir enseñanza universitaria, conocimiento e investigación de calidad lleva mucho tiempo, pero destruirla puede ser muy rápido en la medida que no se tengan soportes mínimos para darle continuidad».
«El país debe entender que lo que corre riesgo no es la universidad ni los estudiantes universitarios, sino algunas apuestas a largo plazo que Uruguay necesita tener para mejorar los estándares de vida de toda la población. Es necesario evitar que la predecible volatilidad económica o los cambios de signos políticos se traduzcan en volatilidad en niveles de inversión en educación, conocimiento avanzado y en su democratización», agregó.
Arim enfatizó que la actual reducción del presupuesto global en términos reales de poder de compra plantea un escenario preocupante que hace tiempo no se experimentaba en Uruguay. «El país va a perder capacidad de investigación y educación superior. Se van a generar incentivos a la migración, frustración e incapacidad de retener la diversidad de estudiantes que llegan a la Udelar, que son más de 18.000 por año». En tal sentido, subrayó que si los recursos que recibe la institución no se acompasan con la evolución de la matrícula estudiantil a nivel de grado y posgrado, los costos que se pagaran serán muy altos.
Consultado sobre la posibilidad de que el gobierno insistiera con su plan de recortes para la educación y la ciencia, el rector no descartó la posibilidad de que se puedan activar protestas sociales y movilizaciones. «Los actores colectivos de la universidad, sus gremios y sus diferentes órdenes podrán tomar las estrategias que consideren pertinentes desde el punto de vista de movilizar su capacidad de convencimiento por otros mecanismos».
Las buenas
«La buena noticia es que Uruguay tiene más estudiantes universitarios y que están egresando más que antes. Tenemos equipos de investigación y creación cultural en muchas áreas diversas y en diversas facultades, aportando conocimiento», expresó el rector, haciendo énfasis en la necesidad de un refuerzo presupuestal para darles continuidad a los procesos.
«La Udelar sigue representando el 80% de la investigación científica en el país. Estamos convencidos de que Uruguay necesita muchas más instituciones públicas y privadas donde se desarrolle investigación. Pero si la institución y el país, a través de sus políticas, no logran albergar visos de esperanza a los jóvenes que terminan su formación para desarrollarse como investigadores, vamos a estar en problemas».