La portavoz diplomática rusa destacó que los propios palestinos e israelíes deben tener la última palabra sobre la resolución del conflicto.
Además, agregó que Moscú sigue la reacción de los países árabes al ‘acuerdo del siglo’.
«Por el momento, las evaluaciones en su mayoría son negativas y escépticas», mencionó Zajárova.
El consejo de la Liga Árabe a nivel de cancilleres celebrará el sábado una reunión de emergencia para examinar el ‘acuerdo del siglo’.
Según señaló el secretario general de la organización, Ahmed Aboul Gheit, el primer análisis del documento «apunta a una gran cantidad de violaciones de los derechos legítimos de los palestinos a sus tierras».
Trump, presentó el 28 de enero el llamado ‘acuerdo del siglo’ para la solución del conflicto palestino-israelí.
El plan prevé el reconocimiento mutuo de los Estados de Israel y Palestina, con una capital «indivisible» de Israel en Jerusalén, mientras que Palestina tendrá su capital no en todo Jerusalén Este, como aspira, sino «en la sección de Jerusalén Oriental localizada en áreas al este y al norte de la actual barrera de seguridad, incluyendo Kafr Aqab, la parte oriental de Shuafat y Abu Dis, y que podría llamarse Al Quds u otro nombre determinado por el Estado de Palestina».
No obstante, la iniciativa exige que antes de ser reconocida como un Estado, Palestina implemente una serie de reformas políticas, sociales y económicas.
Trump afirmó que el plan permitirá «más que duplicar» el territorio palestino –aunque será notablemente inferior al 100 por ciento de Cisjordania que reclaman los palestinos– y que EEUU asistirá al líder palestino Mahmud Abás en la creación del Estado si accede a dialogar.
No obstante, advirtió que «ningún palestino o israelí será desplazado de su hogar», lo que sugiere el reconocimiento de las colonias judías en los territorios de Cisjordania ocupados por Israel y efectivamente deniega al futuro Estado palestino un acceso ilimitado al mundo externo.
Además, el proyecto otorga a Israel el control del valle del río Jordán.
Un mapa presentado por la Casa Blanca esboza a la futura Palestina como un mosaico de enclaves rodeados por el territorio israelí, cortados de la vecina Jordania y enlazados por carreteras y túneles.
El plan asimismo deniega a los refugiados palestinos y sus descendientes la posibilidad de regresar a sus hogares abandonados en lo que es ahora Israel.
El presidente estadounidense anunció que EEUU creará un comité conjunto con Israel para avanzar en la implementación del plan, que incluye también una serie de incentivos económicos para Palestina, en particular inversiones por 50.000 millones de dólares.
Según Washington, las negociaciones para llegar a un acuerdo definitivo llevarían unos cuatro años.
Palestina ya expresó su rechazo al proyecto estadounidense que, según Mahmud Abás, acabará en «el basurero de la historia».