James Comey fue director del FBI de 2013 a 2017, cuando fue despedido por Trump después de que, según el ex alto cargo, se negara a jurarle “lealtad” en la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016, que él lideraba.
La publicación de A Higher Loyalty en abril desde 2018, donde Comey retrata a Trump con un jefe de la “mafia” obsesionado con la lealtad de sus subalternos, llevó a una nueva guerra de insultos entre el exdirector del FBI y el mandatario estadounidense.
“James Comey es un probado soplón y mentiroso. Virtualmente todo el mundo en Washington pensaba que debía ser despedido por el trabajo horrible que hizo hasta que, de hecho, fue despedido. Filtró información claisificada, por lo que debería ser procesado. Mintió al Congreso bajo juramento”, aseguró Trump.
Previamente, Comey recibió duras críticas por su gestión de la investigación que el FBI sometió a la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton por el uso que hizo de servidores de correo privados para tratar asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado (2009-2013).