Pintos explicó que esta situación afecta tanto a la pesca como al sector mercante, incluyendo distintos niveles de la actividad, desde maquinistas hasta patrones. A esto sumó la preocupación por la soberanía marítima, en un contexto donde, indicó, se registran episodios que no terminan de esclarecerse. En ese sentido, mencionó el ingreso reciente de un buque para realizar prospecciones y sostuvo que desde la intergremial se reclamó una investigación: “Tienen que estar las herramientas para llegar a una conclusión y que se dé un informe de qué pasó con este buque”.
El dirigente también cuestionó las prospecciones sísmicas, otro de los puntos incluidos en la plataforma de la movilización. Recordó antecedentes de este tipo de prácticas y afirmó que generan efectos directos sobre la pesca. “Eso afecta directamente la captura”, señaló, y advirtió que el impacto alcanza especialmente a los pescadores artesanales, a quienes describió como uno de los sectores más vulnerables: “Los compañeros ahí están en una situación de marginalidad total, porque hay un Estado ausente”.
Situación laboral crítica
Según Pintos, la situación social de estos trabajadores es crítica, con acceso limitado a derechos básicos. Indicó que muchos están inscriptos como monotributistas y son considerados empresarios, lo que dificulta su acceso a cobertura de salud o seguridad social. A esto se suma la caída en la disponibilidad de recursos, ya que, afirmó, “el pescado se aleja cada vez más” por efectos de la contaminación y otros factores.
En términos productivos, el presidente del Suntma señaló un deterioro sostenido de la industria pesquera. Comparó que en el año 2000 había unos 150 barcos operativos, mientras que actualmente quedan alrededor de 55. Además, indicó que la flota trabaja de forma intermitente y que este año apenas ha operado al 50% de su capacidad, sin que medien conflictos sindicales que lo expliquen. “Cada día se nos complica más a los marinos uruguayos para llevar el pan a la mesa”, afirmó.
La precariedad laboral es otro de los aspectos señalados por el dirigente. Indicó que en toda la cadena —desde la pesca hasta la carga, descarga y plantas— el nivel de empleo efectivo es bajo y predominan vínculos inestables. “No se lleva un 13% de trabajo efectivo”, sostuvo, y describió situaciones de trabajadores con años en una misma empresa sin lograr formalización. “Es una chamba continua”, resumió.
Finalmente, estimó que unas 4.000 personas dependen directamente de estas actividades, muchas de ellas sin salario fijo. “Nosotros no tenemos salario fijo”, afirmó, al tiempo que remarcó que buena parte de los ingresos se obtiene a destajo, tanto en la descarga como en la industria pesquera. Según dijo, el reclamo por un salario mínimo garantizado es una de las demandas históricas del sector.
Embed - #32 - ETP - | Con Federico Gyurkovits, Valentina Alvariza y Diego Lois