Por otro lado, aseguró que, además de la negativa a negociar por parte de las autoridades, “hay una persecución muy grande”. “Hemos observado muchas situaciones en las que se ataca directamente a los compañeros. Hay trabajadoras y trabajadores sancionados por hacer paro. Por ejemplo: en el liceo 49 hubo un paro para recibir a [Julián] Mazzoni, consejero docente de la Anep, por un problema que había en la institución, y a quienes hicieron paro les pusieron una observación, algo que está completamente fuera de la normativa. A esto se suman las chicanas por redes sociales que buscan deslegitimar al sindicato, que en este momento es la principal herramienta que tenemos para defendernos del atropello que se viene”.
Menchaca participó de la oratoria en la última movilización del Sunca y contó que recibió ataques por parte de representantes del gobierno y de la prensa. “Me tocó hablar en el acto e inmediatamente salió Robert Silva [presidente de la Anep] a pegarme en redes sociales, cuestionando mi discurso, y sumándose a una publicación donde personas de derecha hicieron comentarios agresivos vinculados a ser mujer y joven. Después salió un artículo en el diario El País [Estocolmo, tibios y educación] que me ataca directamente. A partir de esa exposición pública, asumo que va a entrar alguna inspección a mi libreta digital para visitar mi desarrollo del curso”.
Reforma educativa
Sobre la transformación educativa que pretende instrumentar el gobierno, la militante cuestionó que se haya diseñado en base a la hipótesis de que la educación está en crisis cuando “en todas las épocas históricas, diferentes analistas han planteado que la educación está en crisis. Es como una crisis permanente”. Además, criticó que “instalan la idea de que los culpables de esa supuesta crisis son los sindicatos y los docentes por tener una perspectiva añeja de lo que debería ser la educación. De esta manera, esconden los problemas reales”.
En tal sentido, Menchaca sostuvo que en los últimos años se observó un alto porcentaje de estudiantes que son la primera generación de su familia que alcanzó la educación media, lo cual explica que exista diferencia en sus trayectorias de aprendizaje. “Evidentemente no van a tener los mismos resultados estudiantes que son la primera generación que llega al liceo que los que vienen de familias que si habían accedido, por ejemplo, en la cuestión de recibir apoyo para hacer los deberes. Hay familias que nos dicen que tratan de revisarles los cuadernos, pero que no pueden ayudarlos a resolver los ejercicios. Nosotros observamos que se omiten este tipo de diagnósticos, así como el hecho de que estamos en una situación de crisis económica y alimentaria, y que hay estudiantes de sectores vulnerables que cuando llegan al liceo no tienen las condiciones necesarias para desarrollar procesos de aprendizaje. Lamentablemente, tenemos estudiantes con situaciones terribles, como el caso de hermanos que se turnan para ir al liceo porque tienen un solo par de championes. Es a esos estudiantes que se les está pidiendo que rindan, algo casi imposible si no cambiamos sus condiciones de vida”.
Y añadió: “Se ignora todo eso y se usa a los y las docentes como chivos expiatorios. Se dice que el sistema de enseñanza es del siglo pasado y que nos resistimos al cambio por comodidad, lo cual no es cierto. El gremio docente viene planteando que el sistema educativo requiere ciertas transformaciones, como por ejemplo que sea autónomo y cogobernado, pero el gobierno opta por el camino más sencillo: no atacan los principales problemas de la educación y plantean una transformación que dicen que es para el siglo XXI, pero usando conceptos y autores del siglo pasado”.
Por otro lado, negó que el problema de la repetición sea consecuencia de la cuestión curricular, y criticó que pretendan resolverlo “quitando dos materias”, ya que “no cambiará significativamente”. “Los estudiantes que repiten son aquellos que dejan de ir al liceo”, aseguró.
Para finalizar, enfatizó en que la reforma “no resuelve los problemas reales de la educación”, a la vez que la subordina al mercado de trabajo, en función de las orientaciones de los organismos internacionales de crédito. “La ANEP firmó un convenio con el BID que plantea que Uruguay tiene que pasar a un sistema de competencias alentadas al mercado de trabajo. La reforma está orientada a quitarle a miles de estudiantes la posibilidad de acceder a diferentes áreas del conocimiento universal. Dicen que la competencia va a posibilitar que aprendan a aprender, pero sabemos que para adolescentes de sectores vulnerables no funciona de esa manera. Si no se les proporcionan las herramientas, el lugar y el momento, muchas veces no tienen las condiciones para llegar a su casa y preocuparse por aprender”.