Semanas atrás, el conflicto escaló a nivel nacional, cuando la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (Foica) convocó a una serie de paros y una movilización en la ciudad de Durazno, tras sucesivos fracasos en reuniones tripartitas.
El presidente de la Foica, Martín Cardozo, afirmó que la marcha de Durazno a Montevideo se trata de “una acción extrema” para “denunciar lo que es esta empresa y lo que viven los trabajadores día a día”. Aseguró que los integrantes de Sifridur están siendo citados a trabajar en el frigorífico “sólo una vez por semana”, esto es, cuatro veces menos que el resto de los empleados.
El dueño de Frigocerro, Diego Ramón Ortiz, se reunió hace unos días con autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) para tratar los dos despidos. Según Cardozo, luego del encuentro la empresa planteó como posible solución al conflicto suspender el despido del trabajador y enviarlo al seguro de paro, así como modificar la carátula del despido de la trabajadora: de “notoria mala conducta” a despido simple.
La propuesta de la empresa fue rechazada por el sindicato. A través de un comunicado, Sifridur resolvió “no abandonar ni desamparar a los compañeros que han sido tomados como rehenes en esta maniobra” y convocó a un paro por 48 horas en el frigorífico por “todo tipo de violación” a los convenios colectivos y las medidas de prevención de seguridad y salud laboral. El principal reclamo, subrayan, es “el reintegro de los compañeros despedidos”.
Acerca de la marcha a Montevideo que arrancó este lunes, se harán 50 kilómetros por día. “Somos optimistas de que nos reciba el presidente, pero si hacen caminar a estos compañeros hasta Montevideo y no hay ninguna señal, obviamente que vamos a tomar una medida a nivel nacional”, afirmó en referencia a los otros sindicatos que forman parte de la Foica, los cuales “ya están un poco molestos porque no tomamos una medida a nivel nacional con los compañeros en la calle”.
A su entender, la solución al conflicto la tienen tanto Ortiz como el Poder Ejecutivo. “Nosotros sabemos bien que si no podemos revertir uno de esos despidos, se hipoteca el futuro de este gremio (Sifridur), que se va a terminar desarmando. Y así van a seguir las injusticias de esta empresa”, añadió Cardozo.