El anteproyecto, que consta de más de 300 artículos, propone aumentar la edad mínima de retiro de 60 a 65 años –con ajustes automáticos en función de la evolución de la esperanza de vida–, la convergencia de los regímenes jubilatorios y la creación de un “suplemento solidario” para las jubilaciones más sumergidas, entre otras disposiciones.
“Decimos que no es una reforma integral de la seguridad social, decimos que tiene un leitmotiv que es reducir, rebajar derechos, beneficios y prestaciones”, afirmó Abdala. A modo de ejemplo, apuntó que el anteproyecto “sube la edad de jubilarse para un amplísimo contingente de trabajadores y trabajadoras, aumenta de manera concomitante los años de trabajo y reduce prestaciones y jubilaciones para vastísimos sectores de trabajadores y trabajadoras”.
El presidente de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) e integrante del Secretariado Ejecutivo de la central sindical, Martín Pereira, dijo que el proyecto de reforma jubilatoria “es un tema que está hace un tiempo ya en las plataformas del Pit-Cnt. Ahora los sindicatos estamos discutiendo un paro de 24 horas que incluye la situación de la reforma”, agregó el dirigente.
No obstante, trabajan en los detalles, porque será de acuerdo al curso que tome la redacción del anteproyecto que plantea reformar el sistema previsional que se definirán las medidas de fuerza de la central sindical, que ha sido crítica con las recomendaciones de la Comisión de Expertos de Seguridad Social (CESS).
“No descartamos ninguna acción, sea movilización en la calle, paros, todo lo que esté arriba de la mesa y veamos que va quedando producto del intercambio que se está dando antes de presentar el proyecto en el Parlamento”, aseguró Pereira.
“La conflictividad va a depender de los avances” que surjan de este proceso de debate, insistió el sindicalista.