Por otro lado García reconoció que, si bien el internacionalismo forma parte de la tradición sindical, existen dificultades concretas para articular acciones conjuntas a nivel regional. A pesar de la participación en espacios y los vínculos con sindicatos de países como Argentina y Brasil, señaló que aún falta consolidar estrategias comunes frente a problemáticas compartidas, como la precarización laboral.
Precisamente, este último punto aparece como uno de los ejes centrales del nuevo ciclo en Fuecys. García advirtió que las formas de contratación han evolucionado hacia esquemas cada vez más inestables, sin que existan respuestas sindicales suficientemente contundentes para enfrentarlas. La proliferación de tercerizaciones, contratos a término y vínculos laborales fragmentados configura, según explicó, un escenario de creciente vulnerabilidad.
Como ejemplo, mencionó casos de trabajadores contratados por períodos de tres meses para tareas permanentes, una práctica que impide la consolidación de derechos laborales básicos. Esta dinámica, señaló, afecta la estabilidad económica y limita el acceso a beneficios establecidos por ley. Entre ellos, mencionó situaciones vinculadas a la violencia de género o la maternidad, donde las condiciones contractuales precarias terminan excluyendo a las trabajadoras de garantías legales.
Precarización y pérdida salarial
Según García las empresas ajustan las cargas horarias para evitar el pago correspondiente, así como la expansión de jornadas reducidas que, lejos de mejorar la calidad de vida, implican pérdida salarial. En sectores como supermercados, tiendas o call centers, estas modalidades ya son habituales.
Frente a este panorama, la dirigente remarcó la necesidad de retomar el diálogo con el Estado, en particular con el Ministerio de Trabajo, para avanzar en reformas normativas. Recordó que la federación había presentado una plataforma con múltiples propuestas, cuyo tratamiento quedó inconcluso.
“El problema es que la precarización no disminuye, sino que aumenta”, advirtió García. En ese contexto, subrayó que el desafío de la nueva conducción será no solo sostener la agenda de género, sino también enfrentar de manera integral las transformaciones del mundo laboral, que afectan principalmente a mujeres que, desde hace décadas, sostienen el sector comercio y servicios en condiciones cada vez más inestables.
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