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"Si hay lucha, hay conquistas y avances sociales"

El secretario general del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA), Javier Díaz, analizó el proceso de movilización, los debates programáticos y el respaldo electoral de los trabajadores que «fortalecieron al SUNCA».

Adelantó los puntos centrales del paro y movilización que el sindicato realizará el 1° de julio a nivel nacional, de cara a la ronda de los Consejos de Salarios, y también se refirió al momento crucial que vive el Uruguay en un escenario internacional de avance de las derechas y las ultraderechas.

El SUNCA transita un momento de fuerte actividad sindical, con asambleas masivas rumbo a un gran paro nacional, en el marco de una nueva ronda de Consejos de Salarios en la que colocará en el centro del debate distintos temas como salarios, reducción de la jornada laboral, seguridad y salud en el trabajo, salud mental y derechos sindicales.

En este contexto, su secretario general, Javier Díaz, analizó la situación de la organización, la lectura política del reciente proceso de fortalecimiento interno, y la incidencia del Diálogo Social sobre Seguridad Social en posibles transformaciones legislativas. A su vez, ofreció una mirada más amplia sobre el escenario social y político del país, donde contrapuso las lecturas de malestar con la idea de una sociedad también atravesada por la esperanza, la organización y la lucha colectiva.

¿Cómo se encuentra el sindicato?

Estamos atravesando un período de intensa movilización y fortalecimiento organizativo. Venimos de realizar una gigantesca Asamblea General en el Teatro de Verano que sintetizó un proceso de participación muy importante por parte de los trabajadores. Previamente tuvimos una movilización también de gran magnitud vinculada a las elecciones sindicales, en las que más de 25.000 trabajadores participaron votando de manera secreta y directa para elegir no solo la Dirección Nacional, sino también todas las direcciones departamentales.

Este proceso estuvo antecedido por un Congreso que contó con la participación de alrededor de 1.700 delegados, donde podemos afirmar que prácticamente la totalidad de los centros de trabajo estuvieron representados. Por lo tanto, hemos transitado un primer semestre de muchísima movilización por parte de nuestra organización, lo que además refleja el estado de fortaleza que tiene el sindicato. Día tras día se ha producido una reafirmación del compromiso de los trabajadores con su organización sindical.

En ese marco, se fue preparando y discutiendo no solo una agenda programática con una mirada de largo plazo, sino también una serie de temas centrales para este año. Entre ellos estuvieron, en su momento, la discusión de la Ley de Presupuesto Nacional; actualmente, la Rendición de Cuentas; la participación en el Diálogo Social; y distintas propuestas programáticas impulsadas por nuestra organización, como las vinculadas al combate a la pobreza infantil, entre otras.

A esto se suma un mojón muy particular y relevante, ya que este año se desarrolla la undécima ronda de los Consejos de Salarios, teniendo en cuenta que el convenio colectivo venció en marzo. Por esa razón, durante estos meses también nos hemos dedicado a preparar y debatir la plataforma reivindicativa que llevaremos a la negociación colectiva.

En síntesis, ha sido un primer semestre de reafirmación organizativa, de profundo debate y de definición de propuestas programáticas para el corto, mediano y largo plazo, combinado con la preparación de todo lo relacionado con la discusión y presentación de nuestra plataforma en esta nueva ronda de negociación colectiva.

¿Cuál es la lectura política de cómo se transitó el proceso de denuncias de irregularidades y el respaldo obtenido mediante voto secreto en las elecciones?

Parte de lo que ocurrió el año pasado es que nuestra organización sindical quedó expuesta a una situación muy compleja, marcada por una fuerte ofensiva mediática y en las redes sociales. Se montó toda una campaña a partir de declaraciones realizadas por personas que hoy se encuentran recluidas, y es importante recordar que fue el propio SUNCA quien promovió la denuncia que derivó en esa situación.

Pocas veces se informó que el SUNCA fue el denunciante.

Exactamente. Como ese aspecto no era destacado, y existió una campaña abrumadora a través de los grandes medios de comunicación y de las redes sociales, muchas veces parecía que esa que se denunciaba era la única realidad. Sin embargo, el mundo real es el que vemos hoy: una organización en la que, día tras día, miles de trabajadores reafirman su compromiso con el sindicato.

Porque el SUNCA no es únicamente su dirección; el SUNCA es cada trabajador y cada trabajadora en cada centro de trabajo del país. Lo que sucede es que ese compromiso, que muchas veces resulta invisibilizado por algunos grandes medios de comunicación, hoy aparece con mucha más fuerza y visibilidad.

Lo vimos cuando llenamos el Teatro de Verano; lo vimos en un congreso que desbordó la capacidad del Club Cordón; y también en las elecciones sindicales, que durante tres jornadas movilizaron a miles de trabajadores. Fue una demostración tan contundente de participación que nadie pudo ocultarla.

Del mismo modo, nadie puede ocultar lo que está ocurriendo actualmente en la preparación de lo que será un gran paro general. Estamos organizando una movilización con 19 columnas que partirán desde distintos rincones del país para confluir en un acto central el próximo 1º de julio. Pero esa jornada no surge de manera aislada, sino que está precedida por movilizaciones permanentes en los centros de trabajo.

Hoy, si uno recorre las calles, puede encontrarse con asambleas de trabajadores realizadas frente a las obras, concentraciones en los distintos zonales y actividades sindicales en numerosos departamentos del país. Es una dinámica de movilización constante y una expresión de organización muy difícil de invisibilizar.

¿Qué rol tiene para el SUNCA el proceso de comunicación interna?

Es fundamental, determinante. Desde el punto de vista comunicacional, el SUNCA tiene una enorme fortaleza porque, más allá del trabajo centralizado que realiza la organización, la comunicación también es impulsada por los propios compañeros y compañeras a través de múltiples herramientas. Eso ocurre mediante las redes sociales, el periódico mensual, la radio y los distintos ámbitos de participación, como las asambleas gremiales que se realizan todos los meses o las asambleas de seguridad, entre otros espacios. Es decir, el trabajador no se limita a recibir la comunicación que genera la estructura sindical, sino que también se convierte en un difusor activo y en un comunicador de lo que sucede en su lugar de trabajo y en la organización.

Vivimos en una sociedad donde los grandes medios de comunicación no están en manos de los trabajadores y, por lo tanto, muchas veces resulta difícil encontrar en ellos una cobertura amplia de nuestras luchas, actividades y acciones solidarias. Los trabajadores identifican rápidamente esa realidad y perciben que no siempre tienen visibilidad temas tan importantes como el trabajo de las brigadas, las iniciativas impulsadas a través de los fondos sociales o muchas de las actividades que desarrolla el sindicato. Por eso existe una tarea comunicacional muy relevante, que no solo se sostiene desde la orgánica y la estructura del SUNCA, sino que hoy la trasciende. Cada vez más compañeros utilizan sus propias redes sociales para difundir sus luchas, sus conquistas, sus beneficios y las actividades que llevan adelante, tanto en sus ámbitos particulares como en el conjunto de la organización. Esa participación amplifica el alcance de la comunicación sindical y contribuye a fortalecer el vínculo entre el sindicato y los trabajadores.

¿Por dónde pasan los ejes concretos de lo que está planteando el SUNCA de cara a esta ronda de Consejos de Salarios?

Se trata de una plataforma que consideramos modesta, pero que contiene varios ejes centrales para seguir mejorando las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias.

Uno de esos ejes está vinculado a los aspectos salariales. Un segundo capítulo tiene que ver con la ampliación y profundización de beneficios que hemos conquistado en convenios colectivos anteriores. En ese marco, por ejemplo, nos proponemos dar un nuevo paso en la reducción de la jornada laboral. Actualmente la carga semanal es de 44 horas y nuestra aspiración es avanzar hacia una jornada de 40 horas semanales.

También buscamos profundizar la democratización del ingreso al trabajo, una experiencia que ha permitido que muchos compañeros y compañeras, en distintos puntos del país, accedan al empleo mediante mecanismos más transparentes e inclusivos.

Otro capítulo muy importante está relacionado con la seguridad y la salud laboral. Allí uno de los principales desafíos es cómo atender las consecuencias del cambio climático sobre las condiciones de trabajo. Si bien ya contamos con protocolos para los días de lluvia, entendemos que es necesario avanzar hacia una regulación más amplia que contemple otros factores climáticos. Incluso estamos planteando la posibilidad de protocolizar pausas obligatorias a la sombra durante determinados períodos de tiempo para aquellos trabajadores y trabajadoras que desarrollan tareas a la intemperie, muchas veces bajo altas temperaturas y jornadas físicamente exigentes.

Asimismo, proponemos cambios en decretos y normativas vinculadas a la seguridad laboral, así como una ampliación de las libertades sindicales, especialmente para los delegados obreros de seguridad. El objetivo es fortalecer las herramientas de formación y promoción de las normas, decretos y leyes vigentes, contribuyendo a seguir reduciendo los niveles de siniestralidad en el sector.

Otro aspecto relevante es la profundización del trabajo en materia de salud mental. En ese sentido, estamos planteando la realización, cada tres meses, de asambleas extraordinarias de dos horas pagas destinadas específicamente al abordaje de estas problemáticas. La idea es desarrollar talleres y espacios de intercambio en forma colectiva, dentro de los propios centros de trabajo, para generar herramientas que permitan atender estas situaciones desde una perspectiva comunitaria y no únicamente individual o por fuera del ámbito laboral.

También queremos seguir avanzando en campañas y medidas concretas vinculadas a la seguridad, la salud laboral y las enfermedades profesionales. Por esa razón proponemos la creación de un jornal pago destinado a que los trabajadores puedan realizarse exámenes de próstata, tanto para la preparación como para la realización de los controles correspondientes. Del mismo modo, planteamos ampliar los beneficios para las trabajadoras mediante un jornal pago adicional que facilite la realización de exámenes ginecológicos preventivos.

Finalmente, la plataforma incluye propuestas para ampliar los beneficios vinculados a los fondos sociales de la construcción, una herramienta que ha sido fundamental para mejorar distintas prestaciones dirigidas a los trabajadores y sus familias.

En definitiva, se trata de una plataforma integral que apunta a transformarse en un convenio colectivo capaz de seguir mejorando las condiciones laborales, salariales, de salud y de bienestar de quienes trabajan en la industria de la construcción.

¿Cómo valora el sindicato los resultados del Diálogo Social en Seguridad Social?

Si bien podemos decir que no hubo un acuerdo total, fundamentalmente porque el tema de la financiación quedará para ser discutido en la Comisión de Estrategia del Desarrollo, valoramos de forma muy positiva los resultados alcanzados. Entendemos que son el producto de la lucha de miles de trabajadores y trabajadoras.

Entre esos avances, por ejemplo, está la recuperación de la posibilidad de jubilarse a los 60 años con 30 años de servicio, algo que había sido eliminado por la Ley 20.130. Para nosotros no es un dato menor. Tampoco lo es la recuperación de derechos para los trabajadores con discapacidad, ni la mejora en las partidas destinadas a la infancia, que en algunos casos se duplican e incluso se triplican. También es relevante que un trabajador cuentapropista pueda acceder al seguro de paro, lo cual amplía derechos que antes no existían.

Claramente, se trata de conquistas por las que se ha luchado durante mucho tiempo. Ahora estamos en una etapa en la que esos avances deben concretarse en normas, leyes y decretos. Lo dijimos públicamente incluso el 1º de mayo, en el acto central de los trabajadores, estábamos de acuerdo con lo planteado por el presidente de la República en cuanto a que, en este segundo semestre, estos acuerdos deben concretarse en el Parlamento.

En ese marco, parte de los temas que hoy integran nuestra plataforma en los Consejos de Salarios se vinculan directamente con el diálogo social. Allí presentamos una propuesta concreta para establecer un cómputo jubilatorio especial, considerando las características del trabajo en la industria de la construcción. A su vez, también presentamos una propuesta de financiamiento, que forma parte de lo que aspiramos a acordar en el convenio colectivo, porque entendemos que la propia industria puede sostenerlo y absorberlo.

La lógica es reconocer que el trabajo en la construcción es un trabajo forzoso, con componentes importantes de insalubridad, y que por lo tanto corresponde que los trabajadores puedan acceder a la jubilación con menos años de trabajo y menor edad.

Cuando enfrentábamos la Ley 20.130, que fue profundamente regresiva para los trabajadores, decíamos que también estábamos construyendo un camino de victoria. Y hoy entendemos que estamos muy cerca de consolidar una victoria que tiene que ver, en definitiva, con mejorar la calidad de vida de los trabajadores y las trabajadoras.

¿Por qué cree que hay tanta gente con poca esperanza en Uruguay?

Realmente, no sé si hay tanta gente decepcionada o sin esperanza. Por ejemplo, si uno observa lo que sucedió el 1º de mayo o en la última movilización sindical en la barriada del Cerro, lo que se ve es otra cosa. Para mí, el pueblo trabajador y buena parte del pueblo uruguayo en general mantiene la esperanza. Y cuando hay esperanza, también hay lucha; y cuando hay lucha, hay conquistas. En definitiva, hay posibilidad de construir una sociedad mejor.

¿No percibe un malestar como el que muestran algunas encuestas con el Gobierno y la oposición?

Las encuestas son las encuestas. Yo no sé cómo se hacen, ni cuál es su intención, ni quién las financia, así que prefiero no opinar sobre eso porque sería hablar sin conocimiento. Lo que sí puedo decir es que si uno mira, por ejemplo, la última movilización del PIT-CNT en la barriada del Cerro, lo que se observa allí no se parece a lo que muchas veces reflejan las encuestas. Por tanto, creo que la vigencia de la herramienta del movimiento sindical es incuestionable y tuvimos un gran reconocimiento recientemente en la OIT por los 60 años de la unidad sindical.

Ahora y para responder la pregunta en términos generales, lo que puede estar ocurriendo es que una parte de la sociedad tal vez llegue a la conclusión de que el gobierno puede o no cumplir con las expectativas que tiene. Allí puede haber cuestionamientos.

Pero también es cierto que estamos en un momento de avance de la derecha y de la ultraderecha en el continente y en el mundo, y Uruguay no está ajeno a eso. Hay sectores políticos y sociales de la derecha que vienen muy envalentonados, en parte por el período anterior. No siempre lo dicen de forma explícita, pero lo alientan, lo promueven y lo practican con una campaña sistemática contra cada una de las propuestas, intentando generar un estado de ánimo de disconformidad y la idea de que todos somos iguales, cuando en realidad no lo somos.

En ese sentido, se ha instalado una lógica en la que todos los días aparece un pedido de informes sobre todo, de llamados a sala y de interpelaciones que generan una dinámica permanente para intentar enlentecer cualquier avance que se produzca en beneficio del pueblo trabajador, del pueblo uruguayo y del país en su conjunto.

Incluso lo que ocurrió en la OIT, con la denuncia de las cámaras empresariales para que Uruguay fuera incluido en una «lista negra» tiene mucho que ver con eso.

Dicho esto, para mí buena parte del pueblo trabajador y del pueblo uruguayo mantiene viva la esperanza. Y si hay esperanza, hay lucha; y si hay lucha, hay conquistas y avances sociales. Al mismo tiempo, existe una derecha política y social que ha montado una campaña para instalar la idea de que todo está mal, de que vamos hacia un callejón sin salida, apoyándose en grandes medios de comunicación y en editoriales que todos los días refuerzan ese clima de descontento.

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