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Victoria de Lula abre esperanza continental

En diciembre, el PIT-CNT le entregará a Lula en Montevideo el Premio «Pepe» D'Elía en una jornada de encuentro de organizaciones políticas, sindicales y sociales del continente.

El movimiento sindical uruguayo ha construido un lazo histórico con Lula que se fortaleció especialmente cuando el hoy reelecto presidente de Brasil estuvo encarcelado, con delegaciones sindicales del PIT-CNT que viajaron a transmitir la solidaridad de las y los trabajadores uruguayos y estuvieron presentes cuando el histórico dirigente metalúrgico recuperó su libertad. Hoy se percibe el triunfo electoral de Lula como una «esperanza», «un punto de inflexión continental» y un «freno a la derechización». En diciembre, el PIT-CNT le entregará a Lula en Montevideo el Premio «Pepe» D'Elía en una jornada de encuentro de organizaciones políticas, sindicales y sociales del continente.

En las buenas y en las malas mucho más. Acaso esa sea una síntesis del fortísimo vínculo construido a lo largo de décadas entre el veterano dirigente metalúrgico y líder mundial, Luiz Inácio Lula da Silva, con el movimiento sindical uruguayo.

El pasado sábado, en momentos en que todo era incertidumbre y las elecciones se jugaban en todos los territorios posibles, una delegación del PIT-CNT recorrió calles de San Pablo, participó de encuentros, habló con dirigentes de la Central Única de Trabajadores (CUT) de Brasil, que nuclea a 3.960 entidades sindicales y casi 8 millones de afiliados. José Olivera, responsable de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la central sindical uruguaya y Javier Acosta, dirigente de COFE, participaron del acto de cierre de campaña de Lula en la avenida Paulista y celebraron el triunfo electoral desde dentro del búnker de Lula. Mientras tanto y en contacto directo con la delegación, el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala y el también responsable de la Secretaría de RRII, Martín Ford, intercambiaban datos y expectativas sobre la remontada histórica de la segunda vuelta.

Abdala consideró que el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil constituye un “punto de inflexión” para América Latina y un “freno al avance de la ultraderecha en la región”. Destacó el papel de la movilización popular frente a las campañas del odio, la injerencia de los grandes capitales y las potencias extranjeras, y subrayó la importancia de fortalecer las políticas públicas, los derechos laborales y la integración productiva regional.

“Estoy convencido de que es un acontecimiento de largo alcance, un antes y un después, porque estaban en juego muchas cosas en la elección de Brasil”, afirmó Abdala en entrevista en el periodístico Panorama Informativo de La Diaria Radio.

En ese sentido, explicó que los fenómenos económicos, políticos, sociales, ideológicos y culturales tienen una dimensión continental, por lo que el resultado electoral brasileño trascendía las fronteras de ese país.

A su entender, la elección podía confirmar una tendencia hacia una América Latina “teñida de neofascismo” o por el contrario, abrir una perspectiva democrática que permitiera avanzar en reformas y políticas públicas orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población.

Para Abdala, la victoria de Lula también demuestra que “las propuestas transformadoras no tienen por qué diluirse en planteos abstractos”. Por el contrario, sostuvo que durante la campaña estuvieron presentes “asuntos concretos, como la inversión pública para garantizar el acceso a la educación, la universalización de la enseñanza terciaria y universitaria, la perspectiva de género, el reconocimiento de los derechos de las mujeres, la importancia de los cuidados y la reducción de la semana laboral”.

Un freno a la derechización de América Latina

El presidente de la central sindical uruguaya consideró que el triunfo de Lula representa un freno al proceso de derechización que atraviesa la región. Para fundamentar esa valoración, destacó la “dimensión territorial, económica y política de Brasil, su peso en el producto bruto interno regional, sus riquezas naturales y sus fronteras con la mayoría de los países sudamericanos”.

Abdala aclaró que el resultado brasileño “no determina mecánicamente lo que sucederá en los demás países de América Latina”. Sin embargo, consideró que “genera condiciones favorables para reflexionar sobre cuestiones estratégicas, como la necesidad de construir un proyecto nacional de desarrollo vinculado a procesos concretos de complementación productiva intraindustrial”.

También mencionó la importancia de avanzar hacia una mayor “justicia tributaria, mejorar las condiciones del mundo del trabajo, enfrentar las limitaciones que persisten en materia de empleo y ampliar los derechos laborales”.

Consultado sobre el significado histórico de que un ex trabajador metalúrgico y dirigente sindical como Lula haya llegado nuevamente a la Presidencia de Brasil, Abdala manifestó su orgullo y alegría. “Es un orgullo, además de una enorme alegría, porque conozco de primera mano el pensamiento, el corazón, el activismo de los metalúrgicos de Brasil que es donde nació todo allí, en las grandes huelgas metalúrgicas contra la dictadura en el año 1980”.

El presidente del PIT-CNT recordó que tuvo la oportunidad de conversar personalmente con Lula en distintas instancias y destacó la “coherencia” que percibe entre sus ideas, sus “sentimientos y acciones”.

“Sé de su coherencia entre el pensar, el sentir y el hacer, así que para mí es un tremendo orgullo que un hijo de la clase obrera, del corazón profundo de la clase trabajadora, sea nada más y nada menos que presidente de un país con esa magnitud como Brasil”, manifestó.

Abdala sostuvo que “el pueblo brasileño merece el resultado obtenido” y destacó el papel de Lula al frente de la lucha política. “No me voy a cansar de reflexionar y de comentar que, tanto en las buenas como en las malas, esta elección es absolutamente importante para toda América del Sur”, sentenció.

José Olivera en el búnker de Lula

El secretario de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, José Olivera, y Javier Acosta, de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), asistieron como observadores a la segunda vuelta electoral de Brasil, participaron del acto de cierre de campaña del Partido de los Trabajadores (PT), realizado el sábado 24 de octubre en la avenida Paulista, en San Pablo y durante la jornada electoral del domingo, estuvieron en el búnker de Lula, ubicado en el hotel Inter Continental de esa ciudad.

“Desde la mañana del sábado, cuando llegamos a San Pablo junto con el compañero Javier Acosta, de COFE, en representación del PIT-CNT e invitados por la CUT de Brasil, la CTB y las centrales sindicales brasileñas para observar y participar del proceso electoral, vimos una movilización constante y masiva en las calles”, dijo. Agregó que eso ocurría en un territorio que históricamente le ha sido esquivo al PT y al propio Lula en las instancias electorales. “Diversos compañeros y compañeras nos comentaban que esa misma realidad se observaba también en el interior del estado de San Pablo, más allá de la capital, así como en otras zonas del país”.

Era una movilización masiva, con un protagonismo muy fuerte de “jóvenes, adultos mayores y grupos organizados”. También se destacaba la presencia de trabajadores y trabajadoras organizados, movimientos vinculados a la diversidad y organizaciones feministas. “Lula reconoció el papel de las mujeres en esta realidad histórica. Todos esos sectores participaron en un clima de fiesta, de carnaval. Lo percibimos cuando llegamos, el sábado, sobre las 14 horas, a la avenida Paulista, la masividad de la movilización era tal que no nos permitía avanzar”.

La batalla desde el «territorio enemigo»

Según la visión de Olivera, coincidente con distintos analistas internacionales, una de las claves de la remontada histórica de Lula fue la estrategia digital desplegada “en el territorio del adversario, el de las redes sociales. Allí, las grandes corporaciones, como Meta, bloqueaban contenidos y jugaban a favor del candidato de ultraderecha”.

En efecto, medios internacionales como El País de Madrid y The New York Times informaron sobre la filtración de mensajes internos de empleados de Meta que admitieron “restricciones en el alcance de las cuentas del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva”. La controversia se intensificó en la campaña electoral del balotaje lo que llevó a la justicia electoral a exigir “explicaciones y un trato igualitario” por parte de la plataforma. En ese sentido, el diario Folha de Sao Paulo reveló que trabajadores de la empresa Meta (el gigante estadounidense propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp) admitieron, en mensajes internos, que en los últimos días existieron “restricciones” que perjudicaron las cuentas del actual presidente Lula, mientras el algoritmo “recomendaba” el perfil de su adversario, Flávio Bolsonaro.

Otro de los aspecto que destacó Olivera en base a declaraciones de Lula en la noche que se conoció el resultado a su favor, fue el papel que desempeñó André Janones, liderando el una estrategia comunicacional con su denominado «Ejército de Lula» que reunió a más de 10 millones de personas.

Antiimperialista, antifascista, democrático y de soberanía

Olivera consideró que la victoria de Lula fue el resultado de la combinación de la movilización popular en las calles con una disputa que también se libró en las redes sociales. Asimismo, sostuvo que el resultado electoral tuvo un profundo significado político para la región y destacó su carácter “antiimperialista, antifascista y democrático, además de su importancia para la defensa de la soberanía brasileña”.

“La combinación de la movilización masiva en las calles, barrio a barrio y localidad a localidad, con la participación de distintos sectores sociales y el protagonismo de grupos como los jóvenes y los adultos mayores, junto con la estrategia de disputar el territorio del adversario el mundo de los algoritmos y de las redes sociales, fueron confluyendo como elementos centrales de esta contienda, desde el punto de vista de las formas”, dijo.

En cuanto al contenido, Olivera consideró que hay que hacer una lectura que no puede estar por fuera del contexto global y regional. “En primer lugar, fue una victoria antiimperialista. Nuestra América está amenazada desde sus orígenes por el imperialismo norteamericano. Hoy asistimos a una expresión de ese imperialismo en decadencia que, precisamente por eso, se vuelve más agresivo y violento y considera, más que nunca, la necesidad de mantener a América Latina como su patio trasero”.

En segundo lugar, dijo que fue un triunfo contra el fascismo. “Dejémonos de hablar solamente de derecha y extrema derecha, empecemos a hablar concretamente de fascismo. Si no comenzamos a llamar a las cosas por su nombre, contribuimos, de alguna forma, al desorden general, a ese escenario en el que la verdad parece no tener lugar”. Olivera volvió remarcar el carácter “fascista de estos sectores sociales y políticos”.

En tercer lugar, opinó que fue un triunfo de la democracia. Lula será recordado por la historia como uno de esos actores que “marcan la vida de un país a largo plazo”, en la perspectiva de la larga duración y no solamente desde la mirada del tiempo inmediato, sólo comparable con Getúlio Vargas en el siglo XX. “Ganó en una remontada épica, pero hay que ser claros, el protagonismo fue del pueblo, de la gente, que incluso sobrepasó lo que pensaban las propias estructuras partidarias y, particularmente, el PT. La gente comprendió cuál era la disputa y qué estaba en juego. No quiso quedarse al costado del camino, esperando que los dirigentes le indicaran qué hacer, sino que asumió el protagonismo tanto en la ejecución como en el diseño de la campaña”.

Por último, Olivera añadió que la victoria de Lula fue un triunfo de la soberanía. “Así como fue antiimperialista, antifascista, antipatriarcal y antirracista, también fue una victoria de la soberanía nacional. Como bien dijo Lula, ‘Brasil es tan grande que no cabe en ningún patio trasero’”.

En tal sentido, se refirió a que ello ese será uno de los ejes de los grandes debates que se desarrollará en Montevideo los días 2 y 3 de diciembre, cuando, a partir de la convocatoria de diversas organizaciones regionales y nacionales, entre ellas el PIT-CNT, se realizará una reunión para discutir las perspectivas del campo popular. “Una perspectiva construida a partir de los aportes de los movimientos sociales, del movimiento sindical y de los partidos políticos del campo popular y progresista. Porque no alcanza con detener al imperialismo y al fascismo, aunque eso sea primordial. Una vez que se llega al gobierno, también hay que gobernar y dar respuestas a quienes hicieron posible el triunfo. Esto tiene un enorme valor político, porque lo está diciendo un dirigente de 80 años que reconoce que aprendió en esta campaña algo que no había aprendido en toda su vida política. Pero, además, asume el compromiso de hacer un mejor gobierno. Y hacer un mejor gobierno significa, entre otras cosas, dar respuesta a las necesidades de la gente”, puntualizó Olivera.

Martín Ford y la identidad continental

Martín Ford, secretario de Relaciones Internacionales del PIT-CNT y secretario general de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), también consideró importante que el pueblo brasileño rechazara en segunda vuelta la propuesta «fascista, racista y misógina» de Bolsonaro.

Ford dijo que el estilo “confrontativo y descalificador” que caracteriza a figuras como Javier Milei, Donald Trump y Flávio Bolsonaro "comienza a mostrar signos de desgaste" y "hartazgo" entre una parte importante de la población en todo el mundo.

A su entender, el ascenso de estos dirigentes estuvo relacionado con el “deterioro de la política tradicional y con la aparición de figuras que se presentan como ajenas al sistema político, apelando a la provocación, la denigración de sus adversarios y la generación de odio”. Sin embargo, entendió que esa estrategia “pierde eficacia cuando la ciudadanía debe decidir entre proyectos concretos y evaluar sus consecuencias”.

Consultado sobre las repercusiones del resultado brasileño para el movimiento sindical uruguayo y regional, Ford afirmó que la victoria de Lula representa, ante todo, “un gran alivio”.

Explicó que el resultado de la primera vuelta había generado preocupación ante la posibilidad de que Brasil quedara bajo un nuevo gobierno de ultraderecha, en un contexto regional marcado por el avance de fuerzas conservadoras. “Es un halo de luz, un halo de esperanza para los trabajadores de la región”, afirmó.

Ford sostuvo que esos antecedentes permiten valorar la importancia de los gobiernos que orientan sus políticas a mejorar las condiciones de vida de las mayorías y a defender los derechos de los trabajadores. Por esa razón, consideró que el resultado electoral brasileño constituye un “respaldo para el movimiento sindical de toda América Latina, no solamente para el uruguayo. Es un espaldarazo y una esperanza de que sí se puede combatir a la ultraderecha y al poder del dinero, del capital, que manipula todo desde los algoritmos y las redes”, expresó.

Montevideo, sede de encuentro regional

Ford también se refirió a las jornadas de intercambio y encuentro sindical realizadas días pasados en Montevideo, con participación de Comisiones Obreras de España (CCOO) y de organizaciones sindicales uruguayas, en el marco de las actividades por los 60 años de la unidad sindical.

Explicó que esas instancias se vincularon con una agenda de trabajo que el movimiento sindical viene desarrollando sobre “integración regional, comercio internacional y geopolítica, en un escenario de incertidumbre ante las elecciones brasileñas”.

En ese contexto, anunció que para los días 2 y 3 de diciembre se prepara una amplia convocatoria de organizaciones políticas, sindicales y sociales en Montevideo.

La iniciativa es impulsada por sectores progresistas, entre ellos el Frente Amplio uruguayo y el Partido de los Trabajadores de Brasil, junto con otras organizaciones políticas de la región. También participarán las coordinadoras sindicales del MERCOSUR, la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA), Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS), la Federación Sindical Mundial (FSM) y distintos movimientos y organizaciones sociales, ambientalistas, feministas y de defensa de los derechos humanos.

Entre las organizaciones y espacios mencionados por Ford se encuentran Amigos de la Tierra, el Centro Martin Luther King de Uruguay, Semillas y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, entre otras.

El dirigente explicó que la propuesta busca “reunir en Montevideo a una diversidad de actores sociales y políticos, en una convocatoria que recordó a la jornada continental realizada en 2017”.

Si bien todavía se ajustan algunos detalles de la organización, adelantó que las actividades también tendrían como escenario el Velódromo Municipal, en las inmediaciones del Parque Batlle.

“Pretendemos que sea de grandes dimensiones para tener, en este contexto tan adverso, con las derechas avanzando, un foco de esperanza desde los movimientos sindicales y políticos progresistas”, señaló.

Ford explicó que el objetivo es “construir una agenda propia de los movimientos populares y sindicales, en paralelo a las instancias regionales de alto nivel previstas en esas fechas, y generar un espacio de confluencia abierto a todas las organizaciones interesadas en participar”.

La programación contempla comisiones por sectores, encuentros de partidos políticos y actividades vinculadas con Mercociudades, que permitirán la participación de representantes de gobiernos locales. Posteriormente, las delegaciones confluirán en una plenaria y un acto central.

La entrega de los premios Pepe Mujica y Pepe D’Elía

Ford indicó que, para el acto de cierre, está prevista la participación del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, siempre que su agenda lo permita. En esa instancia se le entregaría el Premio «Pepe» Mujica, en el marco de la convocatoria regional.

Por su parte, el movimiento sindical uruguayo prevé entregar el Premio «Pepe» D’Elía, como parte de las actividades conmemorativas de los 60 años de la unidad sindical.

El dirigente destacó que “ambos reconocimientos se inscriben en una iniciativa más amplia de articulación entre organizaciones políticas progresistas, sindicatos y movimientos sociales de América Latina”.

La convocatoria de diciembre buscará, de ese modo, expresar una posición común frente al “avance de la ultraderecha y promover una plataforma regional centrada en la defensa de los derechos laborales, la justicia social y la integración de los pueblos”, puntualizó.

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