Por Víctor Carrato
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De hecho, el Ministerio de Salud Púbica (MSP) en Uruguay existe desde el 5 de setiembre de 1933, cuando el dictador Gabriel Terra creó la figura de ministro de Salud Pública. La Ley Orgánica de Salud Pública se promulgó el 12 de enero del año 1934 y fusionó las dos instituciones públicas existentes hasta ese momento, las cuales eran, por un lado, el Consejo Nacional de Higiene, que tenía funciones fundamentalmente normativas, y la Asistencia Pública Nacional, cuyas funciones eran predominantemente asistenciales. El primer titular de la cartera fue el destacado médico y político Eduardo Blanco Acevedo.
Recién durante el gobierno del Frente Amplio (FA) del 2007 se creó el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), con lo que el MSP dejó de tener competencia directa sobre los centros de salud del país.
URUGUAY A MITAD DE TABLA
Uruguay ocupa el lugar 39 en el ranking de 89 Estados de Health Care Index, elaborado por la CEOWorld Magazine. El estudio toma en cuenta la calidad general de la atención médica, la infraestructura, las competencias del personal, el costo, la disponibilidad y la preparación del gobierno.
En América Latina, Argentina (27), México (29) y Colombia (35) superan a Uruguay.
El top ten está integrado por Taiwán, Corea del Sur, Japón, Austria, Dinamarca, Tailandia, España, Francia, Bélgica y Australia.
EL FENÓMENO DE TAIWÁN
China —la potencia que más acosa a Taiwán e intenta cerrar sus puertas en todos los foros internacionales— figura en el puesto número 46, producto de su precaria infraestructura sanitaria y el poco acceso que sus habitantes tienen al sistema de salud.
Taiwán tiene 36.000 kilómetros cuadrados y 23,7 millones de habitantes, casi un 20% de la superficie de Uruguay (aproximadamente igual a la superficie de Tacuarembó, Cerro Largo y Soriano) y nuestro país tiene un 15% de la población del país asiático.
A pesar de su proximidad con China, Taiwán ha mantenido el número de casos de coronavirus COVID-19 (al 18 de marzo) de 77 infectados y 1 muerto.
Cuando el brote comenzó, a finales de enero, algunos expertos predijeron que Taiwán tendría el mayor número de casos fuera de China continental.
Sin embargo, mientras que en China el número de casos es mayor a 80.000, Taiwán ha mantenido su número de casos confirmados por debajo de 80. Algunos expertos en salud atribuyen esto a la rápida preparación e intervención temprana de Taiwán.
Las medidas concretas aplicadas por Taiwán se pueden resumir en seis: acción preventiva, control de fronteras, uso de la tecnología, participación ciudadana, investigación médica e intercambio internacional.
Taiwán reconoció la escala potencial de la crisis en una etapa temprana del brote y así pudo adelantar acciones preventivas. Después de la epidemia de SARS en 2002 y 2003, Taiwán estableció el Centro Nacional de Acción en Salud (NHCC).
El Gobierno de Taiwán prohibió viajar a los visitantes de China, Hong Kong y Macao poco después de que el número de casos de coronavirus comenzó a aumentar en China continental. Además, prohibió exportar máscaras quirúrgicas, asegurando reservas suficientes para Taiwán.
El Gobierno taiwanés integró datos del seguro nacional de salud con datos de inmigración y aduanas. Esto ha permitido que el personal médico de primera línea identifique a pacientes sospechosos, después de examinar sus historiales de viaje.
A su vez, desarrolló un programa que ha permitido a las personas reportar historias de viaje y síntomas de enfermedad escaneando un código QR cuando llegan a Taiwán.
La disposición de la ciudadanía a seguir las regulaciones gubernamentales también ha ayudado a los funcionarios taiwaneses a responder al brote de coronavirus.
Taiwán ha invertido en su capacidad de investigación biomédica en las últimas décadas y los equipos de investigación han estado trabajando para producir en masa una prueba de diagnóstico rápido para COVID-19.
Aunque Beijing sigue bloqueando a Taiwán para que no se una a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el experto en salud pública Wang dijo que Taiwán continúa compartiendo su experiencia en la lucha contra el brote de coronavirus con otros países.
PREPARARSE PARA EL PEOR ESCENARIO
“La salud pública debe prepararse para el peor escenario”, dijo el subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jarbas Barbosa, en entrevista con BBC Mundo el 16 de marzo pasado.
Cada país debe adoptar las medidas que considere necesarias, porque la realidad es un poco distinta en los países de América Latina, advirtió.
Es muy importante mirar lo que pasó en Italia y en España. No sabemos todavía si el virus va a tener ese comportamiento casi explosivo que tuvo en el hemisferio norte, pero es muy importante prevenir y tener, al mismo tiempo, medidas para intentar reducir la velocidad de la trasmisión y adoptar estrategias adecuadas para ello.
EUROPA NO TIENE EL MISMO VIRUS QUE CHINA
El coronavirus que infectó a más de 80.000 personas en China, y que mató a más de 3.200, no es exactamente el mismo que se contagiaron 27.980 italianos ni el que contrajeron 11.300 españoles. A medida que este se va propagando y pasa de un país a otro sufre mutaciones.
Esto fue comprobado esta semana por investigadores de la Universidad de Valencia y de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana, que obtuvieron los primeros genomas del virus en España a partir de muestras de tres pacientes. De esta manera, pudieron compararlos con el genoma identificado por científicos chinos el 14 de enero, y por los que se aislaron en muchos otros países en las últimas semanas.
A la misma conclusión llegaron investigadores italianos. Massimo Galli, responsable de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán, quien aisló el genoma del virus cuando este se empezó a propagar por Italia, ha encontrado que el COVID-19 ha mutado “dos o tres veces” en territorio italiano, pero sin modificar su letalidad.
Lombardía, cuya capital es Milán, centro económico del país, registra una tasa altísima de letalidad del virus, con casi un 10% de fallecidos sobre el total de infectados, algo que se explica por la avanzada edad de su población y porque no se contabilizan todos los contagiados, lo que de hacerse reduciría el porcentaje. Para Galli, otro factor determinante de los estragos causados por el coronavirus en la región es que pasó “un mes circulando inadvertido por Lombardía”.
SISTEMAS DE SALUD A PRUEBA
La crisis de coronavirus está poniendo a prueba los sistemas con cobertura universal de salud pública de muchos países, un examen obligado y de alto riesgo que podría, sin embargo, revelar sus ventajas frente a una pandemia global.
¿Los sistemas de salud del estilo “Salud para todos” que tienen Gran Bretaña, Canadá, Dinamarca, Corea del Sur y otros países funcionan mejor que el sistema de Estados Unidos (EE. UU.) a la hora de frenar el avance del coronavirus y dar tratamiento a quienes se enferman gravemente a causa del nuevo patógeno? La pandemia recién está en su fase inicial. En muchos países, incluido EE. UU., faltan semanas para el pico de infecciones, según los pronósticos más recientes. Y todavía no hay vacunas ni antivirales específicos.
¿Cuál es el panorama de situación en cuatro países con sistema de salud público y universal?
En Gran Bretaña, la preocupación es por la escasez de personal y unidades de terapia intensiva. Fundado después de la Segunda Guerra Mundial, el Sistema Nacional de Salud de Gran Bretaña (NHS) se financia con el dinero de los contribuyentes y es de acceso gratuito para todo en el país.
El NHS está resentido, tras años de austeridad presupuestaria y achicamiento del Estado por parte de gobiernos del Partido Conservador. Actualmente, enfrenta una escasez de alrededor de 100.000 trabajadores de la salud, personal médico y de enfermería.
En Canadá, el recuerdo de la epidemia de SARS de 2003 sirvió para robustecer el sistema de salud canadiense. Hay consenso generalizado sobre las ventajas de tener un sistema de salud público y universal en momentos como este. Lo crucial, según los médicos, es que la población sabe que puede recurrir al hospital o hacerse el análisis del coronavirus sin miedo a los costos. Eso ha permitido al sistema de salud aislar rápidamente a los individuos contagiados, realizar el rastreo de contactos y contener la propagación del patógeno, al menos en sus fases iniciales.
Dinamarca realiza los test “sin bajarse del auto” para pacientes con síntomas y estudiantes de medicina en el frente de combate. Todos los países escandinavos cuentan con algún tipo de cobertura pública universal para sus ciudadanos y, en crisis sanitarias como la actual, los profesionales de la salud esperan ver una coordinación rápida de la respuesta. Al no tener que ponerse de acuerdo sobre los costos con los prestadores privados, los establecimientos médicos de Dinamarca pudieron actuar con rapidez para enfrentar la actual pandemia.
En Corea del Sur, hay casi 250.000 personas testeadas, casi todas gratuitamente, pero los hospitales están sobrepasados en las zonas más golpeadas. El sistema de salud pública estatal de Corea del Sur ha emprendido una masiva campaña de test por coronavirus, así como un amplio rastreo de contactos, que podría ayudar a bajar la tasa de infectados. La limitada disponibilidad de kits de prueba durante el brote de MERS de 2015 es considerada una de las causas del agravamiento de aquella crisis en Corea del Sur. Después de esa experiencia, el país introdujo un sistema de “aprobación de emergencia” que hizo más expeditiva la autorización para el uso de kits de prueba de patógenos potencialmente pandémicos.
ERRORES Y DEFICIENCIAS DE EE. UU.
En EE. UU. treinta millones de personas no poseen seguro médico y otros 40 millones solo acceden a planes deficientes, con copagos y seguros de costos tan elevados que solo pueden ser utilizados en situaciones extremas.
La pandemia se expande, así como el miedo a no poder pagar las costosas consultas y tratamientos.
Para Donald Trump el coronavirus se trata de “un virus chino” y dice que “es una gripe”.
Desde hace menos de un mes hasta la fecha se sucedieron 69 muertes, 3.774 contagios y una declaración de emergencia nacional en EE. UU. La propagación de la pandemia exhibe como pocas veces las graves falencias del sistema de salud estadounidense: una buena parte de la población no tiene seguro médico, y no existe en muchos Estados la licencia paga por enfermedad. Para colmo, surgieron dificultades a la hora de implementar los primeros test de coronavirus en el ámbito público. Si bien la declaración de emergencia nacional pretende extender su aplicación en laboratorios privados, todavía no queda claro cuántos estadounidenses podrán hacer frente a los costos.
POSICIÓN DEL BANCO MUNDIAL
El presidente del Grupo del Banco Mundial (BM), David Malpass, en una conferencia de prensa con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, abordó los desafíos económicos planteados por la enfermedad COVID-19. ‟Podemos contener este brote dado nuestros objetivos compartidos, pero debemos actuar rápido”, dijo.
La respuesta será más eficaz si los gobiernos y el sector privado actúan de manera rápida y coordinada. Sabemos, también, que los países más pobres con sistemas de salud débiles son, a menudo, los más afectados por esos brotes y que estos impactan de manera desproporcionada en las poblaciones más vulnerables, que están menos preparadas para contener la propagación de los agentes patógenos, agregó.
El Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional están actuando con rapidez para ayudar a los países a fortalecer los sistemas sanitarios y la atención primaria de salud a nivel local, a fin de proteger a la población de la epidemia y garantizar que todos tengan acceso a información sobre vigilancia de la enfermedad y a intervenciones de salud pública. Esta semana, anunciamos un paquete inicial de hasta US$ 12.000 millones para los países que requieren financiamiento para hacer frente a las necesidades inmediatas derivadas de la crisis del COVID-19.
Según estimaciones recientes, la mayoría de los países deberían destinar US$ 1,69 por persona al año para alcanzar un nivel aceptable de preparación para epidemias. En la mayor parte de los países, esta cifra representa menos del 2% de su gasto en atención de salud.
‟GASTAR”, DICE EL FMI
El FMI está preparado para movilizar su capacidad de préstamos de 1 billón de dólares para ayudar a los gobiernos a hacer frente al impacto del coronavirus. Asimismo, la directora gerente, Kristalina Georgieva, hizo un llamamiento para una coordinación mundial en apoyo monetario, fiscal y regulatorio.
Georgieva reiteró que el fondo tiene US$ 50 mil millones en capital de emergencia, flexible y de rápido desembolso, para los países en desarrollo, y hasta US$ 10 mil millones disponibles a tasas de interés cero.
El fondo ya tiene 40 acuerdos de préstamos en curso con un compromiso total de US$ 200 mil millones que pueden proporcionar financiamiento para crisis rápidamente, dijo. Hay alrededor de 20 países más interesados en el apoyo, manifestó Georgieva.
El fondo también tiene alrededor de US$ 400 millones en su Fondo de Contención y Alivio de Catástrofes para asistir a los países pobres con el alivio de la deuda. Gracias a las donaciones, como los US$ 195 millones recientemente del Reino Unido, el FMI espera aumentar la cifra a mil millones de dólares, dijo.
El organismo defiende una respuesta fiscal sincronizada y coordenada de los Estados.
“La respuesta fiscal de los países del G-20 ha sido oportuna pero todavía permanece en niveles que son inferiores a lo que se gastó, en su momento, en ocasión de la Gran Recesión de 2008”. Pero además, recuerda el organismo, hasta ahora, si se compara con lo que ocurrió hace doce años, los estímulos fiscales han sido llevados a cabo en gran medida por las economías asiáticas, que fueron las primeras en padecer los brotes de la infección.
El FMI propone “ayudas a los salarios, para evitar una cadena de quiebras y unos despidos masivos que pueden golpear la demanda agregada”. Asimismo, recomienda transferencias directas de dinero a los hogares con ingresos más bajos. Otras opciones, como impulsar las inversiones públicas o recortes fiscales, dependerán de la evolución del virus. “El impacto de esta batería de estímulos puede ser pequeño, hasta que la infección remita, debido a las largas disrupciones que están teniendo lugar en la cadena de valor”, admite el organismo.
Habría que avisarle a Alfíe.
CUBA Y EL INTERFERÓN ALFA 2B
El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba cuenta hoy con un diseño de vacuna que pudiera utilizarse contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19.
El director de investigaciones biomédicas del CIGB, Gerardo Guillén, dijo que actualmente se trabaja en la parte metodológica y de diseño del medicamento.
Otra plataforma, precisó Guillén, es por inmunización a través de la vía nasal, teniendo en cuenta que Cuba tiene experiencia pues cuenta con una vacuna ya registrada.
Agregó que al ser la COVID-19 una enfermedad que tiene entre las vías de transmisión la nariz, la referida plataforma posee ventajas para el desarrollo de un medicamento contra el nuevo coronavirus.
El científico detalló sobre la propuesta a las autoridades de China para realizar la vacuna en conjunto con el centro de investigación y desarrollo mixto, ubicado en el gigante asiático.
Dicho centro se ubica en la ciudad de Yongzhou, provincia Hunan, y, según Guillén, a raíz de la pandemia, la institución tiene experiencia en el trabajo con el nuevo virus, además de contar con laboratorios de alto nivel de contención.
Cuba se insertó en la investigación biológica desde el inicio de la década del 80, cuando la curiosidad de Fidel Castro lo llevó a entrevistarse con un profesor nortemericano sobre qué fármaco era el más promisorio para el combate del cáncer. La respuesta fue el interferón que se desarrolló en el Instituto Nacional de Salud de Finlandia.