Con esta nueva delimitación, un equipo de exploración submarina encabezado por el explorador Josh Gates empleó avanzadas técnicas de cartografía digital e imágenes de alta resolución, complementadas con inmersiones directas, para confirmar de manera inequívoca la identidad de la embarcación.
"Todas las piezas encajaban de forma perfecta: la estructura y el tamaño de la embarcación son exactos, la localización coincide con los nuevos datos documentales y el pecio pertenece con absoluta certeza al periodo histórico analizado. Estoy convencido de que se trata del Hfuku Maru".
— Tim Beckensall, Investigador Histórico.
Más allá del valor arqueológico, los trabajos de exploración submarina han confirmado el hallazgo de restos humanos en las bodegas. Esta confirmación representa un hito de enorme carga emocional para los descendientes y familiares de las víctimas, quienes tras ocho décadas dispondrán finalmente de un lugar geográfico preciso para honrar la memoria de los caídos.
Campos de concentración flotantes
El Hfuku Maru —un buque de 117 metros de eslora botado en Kobe en 1918— formaba parte de una flota de unos 130 navíos civiles requisados por Japón para el transporte forzoso de tropas, trabajadores esclavos y prisioneros. Estos barcos eran catalogados por los aliados como "barcos del infierno" debido al trato inhumano y degradante a bordo: los hombres eran hacinados en bodegas oscuras sin ventilación, agua ni alimentos mínimos, provocando que una de cada cinco personas falleciera antes de llegar a su destino debido a la deshidratación, el agotamiento y las altas temperaturas.
En su fatídico último viaje, la nave sufrió una avería de motor que la obligó a separarse del convoy principal que viajaba desde Singapur. Tras pasar dos meses bajo condiciones extremas de confinamiento en Manila, zarpó el 20 de septiembre de 1944 integrándose a un nuevo convoy rumbo a Japón, siendo interceptada apenas un día después por las fuerzas aliadas en un ataque ciego.