Durante su estadía, que se extendió por 44 horas, Fidel recorrió lugares afectados y tomó contacto con personas que habían sido desplazadas por las aguas. Su visita tuvo un componente que fue más allá de lo protocolar: quiso conocer de cerca la realidad de quienes estaban sufriendo.
En el aeropuerto de Carrasco habló durante 45 minutos y respondió preguntas de quienes se acercaron. La reacción de los uruguayos fue inmediata. Después de su partida recibió más de mil cartas y alrededor de 800 telegramas.
Aquella visita dejó una marca que, para muchos, sería el comienzo de una relación especial entre Uruguay y la Cuba revolucionaria.
Cuando Uruguay necesitó refugio
Con el paso de los años, el vínculo adquirió otra dimensión.
Durante las dictaduras que atravesaron el Cono Sur, numerosos uruguayos debieron abandonar el país por razones políticas. Cuba recibió a parte de esos exiliados y se convirtió en uno de los destinos donde pudieron encontrar refugio y continuar sus vidas lejos de la persecución.
Esa experiencia quedó grabada en la memoria de quienes encontraron allí una mano tendida en momentos particularmente difíciles.
La solidaridad también se expresó en uno de los ámbitos más sensibles, la salud.
La cooperación cubana permitió desarrollar en Uruguay la Operación Milagro, a través de la cual más de 120.000 uruguayos recuperaron la visión. A eso se sumó el trabajo sostenido de profesionales cubanos en el Hospital de Ojos “José Martí” de Montevideo, donde durante 18 años una brigada médica cubana prestó servicios.
Detrás de esos números existen miles de historias personales, personas que volvieron a leer, a reconocer un rostro, a caminar con mayor autonomía o simplemente a recuperar algo tan cotidiano como mirar el mundo con claridad.
Una memoria que no se apaga
Fidel Castro murió en 2016, pero su figura continúa provocando debates, adhesiones y rechazos. Su trayectoria política es inseparable de las enormes controversias que acompañaron a la Revolución Cubana y de la historia de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX.
Pero este 13 de agosto, en las calles uruguayas, la memoria que se expresa en estos homenajes tiene el vínculo humano entre dos pueblos. En 1995, durante su nueva visita a Uruguay, Fidel destacó precisamente el carácter solidario del pueblo uruguayo con Cuba. Tres décadas después, aquella afirmación vuelve a adquirir significado para quienes hoy recuerdan su figura.
Este jueves, en distintos lugares de Uruguay, Fidel volvió a amanecer entre quienes todavía sienten que tienen algo que agradecerle.