Ford valoró que, gracias a esta propuesta, los afiliados y afiliadas tienen «algo palpable», que asegura «que los jubilados y pensionistas tengan la certeza de poder cobrar sus pasividades y poder asegurar el pan para su familia». También destacó que, con esta fórmula, se asegura «que los compañeros más jóvenes tengan Caja Bancaria, tengan PCP y tengan este sindicato de pie para seguir otras luchas».
«La prensa y las patronales nos tildan de privilegiados», recordó Ford sobre los ataques recibidos por parte de AEBU. «El privilegio real que tenemos es tener esta organización sindical», sentenció.
Un acuerdo con muchas virtudes
Por su parte, la presidenta del Consejo del Sector Financiero Oficial, María Eugenia Estoup, valoró en su discurso ante la asamblea las ventajas del acuerdo alcanzado con el Gobierno y las patronales para salvar la Caja Bancaria. «El primer mojón que valoramos como una victoria fue lograr que el modelo de Caja Bancaria justo, solidario, y sobre todo con aporte patronal gravando el capital al servicio de los trabajadores, siga existiendo preservando la ley 18.396», destacó Estoup.
«La segunda victoria fue lograr que, en la fórmula de salida para la situación de déficit que enfrenta la Caja, todas las partes pongan en forma equitativa, aumentando la PCP aún contra todas las definiciones del Poder Ejecutivo, y sin cargar todo el peso de la reforma en los trabajadores y jubilados», agregó.
En cuanto a la contribución que harán los trabajadores y los jubilados al salvataje de la Caja, Estoup explicó que el centro del planteo de AEBU estuvo «en que los cambios signifiquen esfuerzos tolerables, graduales e incorporando la voluntariedad», y que «en el caso del impuesto a los jubilados, que no le signifique pérdida de poder adquisitivo».
Otro aspecto destacado por Estoup en su discurso ante la asamblea en el Antel Arena, es que la fórmula incluye «la bonificación por hijo» para las mujeres, que consiste en «sumar a los años de aporte un año adicional por hijo, hasta un máximo de dos años».
Estoup alertó que, en caso que no se aprobara la propuesta que finalmente fue votada afirmativamente, «el riesgo que corremos es muy alto», ya que «el incumplimiento de pago y la posterior intervención de la Caja por parte del Poder Ejecutivo no asegura el respeto de los derechos generados».
Por último, la presidenta del Consejo del Sector Financiero Oficial resaltó los desafíos que continúan en esta nueva etapa: «Nos comprometemos a impulsar, tan pronto como se logren equilibrios y otras condiciones políticas en favor de los trabajadores, nuevas reformas que recuperen derechos. Pero para esto tiene que existir una Caja Bancaria y hoy la estamos reafirmando».